¿Pueden quebrar los emergentes por culpa de sus empresas?

Un trabajador de la construcción en Pekín, China. Greg Baker/AFP/Getty Images

05 enero 2016; Gonzalo Toca

Los países emergentes están sentados sobre una bomba de relojería que todavía tienen margen para desactivar. Pero la cuenta atrás ha comenzado.

Muchos emergentes pueden presumir una deuda pública relativamente ligera en términos de PIB pero saben que eso nunca impediría una debacle financiera. Simplemente, se multiplicaría a toda velocidad hasta la asfixia si los ingresos de los tributos se desploman, los inversores salen corriendo y los bancos tienen que ser rescatados porque las empresas, muy endeudadas, ya no pueden devolverles el dinero.
En esas situaciones extremas, se impone nacionalizar parte de la deuda privada para estabilizar la economía y, en pocos años, una deuda pública modesta se convierte en un lastre agobiante que exige un rescate del Estado o de una parte de su  sistema financiero. En España lo saben bien, porque así es cómo su deuda pública pasó del 36% del PIB en 2007 a superar el 100% del PIB en 2015.
Ese escenario puede repetirse a corto plazo en muchos países emergentes, pues, aunque su deuda pública es relativamente modesta, la de sus empresas, según las cifras del Fondo Monetario Internacional, se catapultó desde cerca de siete billones de dólares en 2008 hasta dieciocho billones de dólares en 2014. La mayor parte de ese torrente –alrededor del 80%– son préstamos denominados en moneda local.
Los sectores más vulnerables son la construcción, la industria, la minería y la producción y extracción de petróleo y gas, porque ahí se encuentran los negocios con más posibilidades de quebrar en un contexto internacional donde ha descendido la demanda para las exportaciones de los emergentes, donde los precios de los combustibles fósiles se han desplomado contra pronóstico más un 40% en el último año y medio, y donde la retirada de los estímulos cuantitativos de la Reserva Federal estadounidense ya ha provocado una fuga de capitales y un ataque contra las monedas que se está agravando con la subida de los tipos de interés en diciembre y probablemente otra vez en marzo.
 Causas ‘globales’
Los economistas, aunque pueda parecer lo contrario, no se ponen de acuerdo en muchas cosas. Aquí, sin embargo, coinciden: la causa principal del aumento del endeudamiento es fundamentalmente “global”, que es el término que utilizan las instituciones internacionales en este caso para no decir que los máximos culpables son sobre todo las políticas monetarias de los países desarrollados (destacan la de Estados Unidos por encima de todas) y, en un segundo plano, la escalada del precio de la energía entre 2009 y mediados de 2014 –cuando el barril se disparó un 40%– y su posterior derrumbamiento del 40% a partir de entonces.
La influencia de los precios del barril es fácil de entender. Para empezar, las empresas pedían créditos para extraer y producir crudo y gas ante semejante bonanza mientras otras se veían obligadas a endeudarse para pagar una factura energética cada vez más elevada. Al mismo tiempo, los países emergentes que eran grandes productores y exportadores de combustibles fósiles se confiaron y muchas de sus principales corporaciones emitieron bonos y firmaron préstamos millonarios.
Creyeron que la espiral del barril iba a durar para siempre o que se iba a estabilizar por todo lo alto… y no esperaban –no esperaba nadie– la decisión de Arabia Saudí. Riad no ha dudado en hundir los precios del crudo desde mediados de 2014 para reventar los proyectos de petróleo y gas de esquisto dentro y fuera de Estados Unidos, para hacer un daño brutal a los ineficientes productores rusos y para imponer el abandono de las prometedoras exploraciones en el Ártico y en aguas profundas.
La erosión de las finanzas públicas por culpa de esa volatilidad tan tremenda ha convencido a muchos Estados importadores y exportadores netos de crudo y gas de que tienen que diversificar rápidamente sus fuentes de energía. Curiosamente, esto también ha significado una renovada apuesta por las renovables por parte de grandes exportadores como China o Canadá.
De todos modos, los precios de la energía han tenido un impacto relativamente menor en comparación con lo que el FMI llama diplomáticamente “accomodative global monetary conditions”. Se refiere, esencialmente, a dos políticas de la Reserva Federal estadounidense: para empezar, a los 3,5 billones de dólares gastados en programas sucesivos de expansión cuantitativa que comenzaron en noviembre de 2008 y concluyeron en octubre de 2014; y para continuar, a una rebaja de los tipos de interés oficialesque ha llevado a los tipos de interés efectivos a no superar el 0,22% desde marzo de 2009 cuando solo dos años antes rebasaban el 5%.
¿Pero cómo han espoleado estas dos políticas (y otras similares en el resto del mundo desarrollado) el endeudamiento de las empresas de los países emergentes? Antes de responder a esa pregunta, hay que explicar bien cuáles fueron las consecuencias de las decisiones de los grandes banqueros centrales. Nos centraremos en las de Estados Unidos, porque fueron las más influyentes.
 La pistola humeante, en manos de la Fed
La rebaja de los tipos de interés oficiales y la compra masiva de bonos de deuda soberana por parte de la Reserva Federal de EE UU (Fed) contribuyeron a que el valor de la divisa estadounidense cayese frente a las demás y aplastaron la rentabilidad los activos denominados en dólares. Los inversores empezaron a apostar por activos que les rindieran más mientras que muchos países emergentes que exportaban a la primera potencia mundial veían con horror cómo sus productos –denominados en divisa local– perdían competitividad porque el dólar estaba cayendo y sus monedas nacionales o subían o se mantenían estables en comparación.
En estas circunstancias, es fácil apreciar el primer mecanismo con el que la Fed espoleó la deuda de las empresas de los emergentes: los bancos centrales de los estos países no querían que sus monedas locales se apreciasen demasiado frente al dólar (y que sus exportaciones se vieran dañadas con ello) y lo que hicieron fue rebajar también sus tipos de interés. Los créditos de las compañías que operaban en Brasil o Malasia se abarataron y los directivos se animaron a pedir más y más préstamos con independencia de que lo justificasen sus necesidades de inversión.
El segundo mecanismo consiste en que la compra masiva de bonos de deuda soberana tanto en Estados Unidos como en el resto del mundo desarrollado provocó un desplome de su rentabilidad lo suficientemente demoledor como para que los grandes capitales multiplicasen sus inversiones en bonos y activos financieros de otros países. La lluvia de inversión extranjera que estalló sobre los emergentes abarató las condiciones de financiación de las empresas locales, porque, entre otras cosas, los bancos disponían de más dinero para prestar (los extranjeros abrían nuevas cuentas todos los días) y la adquisición masiva de bonos soberanos de los países emergentes por parte de los grandes fondos y gestores también rebajó los intereses que los estados (e indirectamente las empresas) tenían que pagar por endeudarse.
Y el tercer mecanismo de transmisión son los bonos de deuda de los emergentes que están denominados en moneda extranjera (normalmente, en dólares). La rebaja de los tipos de interés y la compra masiva de bonos de deuda soberana en Estados Unidos abarataron la financiación en dólares y las empresas de los países emergentes reaccionaron pidiendo créditos denominados en la divisa estadounidense a precio de ganga.
La situación de estos países, en este momento, es alarmante. Para empezar, el enfriamiento de sus economías, muy dependientes de unas exportaciones para las que se ha reducido la demanda o de unos combustibles fósiles que se han desplomado, y  el desmantelamiento de los programas de expansión cuantitativa de la Fed en octubre de 2014 han animado a miles de inversores extranjeros a hacer las maletas mientras los especuladores empezaban a atacar sin piedad unas monedas locales que consideran sobrevaloradas.
Por si fuera poco, la subida de los tipos de interés por parte de la Fed está atizando aún más la fuga de capitales, que ya había empezado a producirse en China o Brasil, y ha apreciado los intereses de todoslos bonos denominados en dólares. Las grandes empresas de los emergentes, con una deuda que supera los 18 billones de dólares, ven con horror cómo su créditos se encarecen (y sus ingresos caen) de la noche a la mañana.  Saben que cuentan con muy poco margen de maniobra sin la ayuda de sus Estados. ¿Se arriesgarán estos últimos a nacionalizarlas para impedir grandes cifras de paro aunque eso suponga aumentar las posibilidades de un rescate del FMI? ¿Las dejarán caer si con eso ralentizan el crecimiento económico, se infla el paro y se exponen así los Gobiernos a la ira de la población?

¿Pueden quebrar los emergentes por culpa de sus empresas?

Nos felicitan del Centro Perry WDC.


Estimado Omar,

De parte de todo el equipo del Centro Perry, enviamos los más cálidos saludos y los mejores deseos para unas fiestas felices y un ¡próspero año nuevo!

Centroamérica y el aumento en las tasas en dólares por la Reserva Federal (subió en 0,25%)


Miércoles 16 de Diciembre de 2015.... Por primera vez en nueve años la Reserva Federal subió en 0,25% el rango para la tasa de interés de referencia, dando inicio a un proceso gradual de ajustes que encarecerán el crédito.


Después siete años con tasas de interés en niveles mínimos históricos, las señales de recuperación que ha dado la economía estadounidense llevaron a la Reserva Federal a anunciar el primer ajuste al alza en las tasas de los fondos federales, principal referencia para la estructura de tasas de interés en Estados Unidos y el mundo.

¿Qué pasará en Centroamérica?

Las tasas en dólares en los sistemas bancarios de la región tenderán a subir, con el consecuente incremento en el costo financiero de los créditos asumidos en esa moneda. A esto se sumará una mayor presión sobre las tasas de interés en moneda local, que tenderán a ajustarse al alza para compensar el mayor riesgo que el mercado exigirá a las alternativas de inversión de mercados más riesgosos, como los centroamericanos, frente opciones más seguras, como los bonos del Tesoro de EE.UU.

El aumento progresivo en las tasas en dólares en EE.UU. derivará en una salida de capitales de mercados considerados emergentes y de mayor riesgo, que se sentirá en los títulos de deuda externa de países como los centroamericanos.

Ejemplo de ello es lo que ha comenzado a pasar con los bonos de deuda externa de Costa Rica, que en los últimos días han bajado de precio, en reacción al mayor rendimiento que el mercado le exige en el contexto de tasas en dólares al alza.

El financiamiento externo en dólares también se encarecerá, tanto para las empresas del sector privado como para los gobiernos centroamericanos, cuyas delicadas situaciones fiscales les dejan, en la mayoría de los casos, muy poco margen para negociar tasas bajas, obligándolos a pagar tasas más altas para lograr captar los recursos necesarios.

Ver comunicado de la Reserva Federal de Estados Unidos.

MÁS SOBRE ESTE TEMA

Coyuntura económica de Costa Rica a Junio 2013

Agosto de 2013
El Índice Mensual de Actividad Económica marca un crecimiento interanual a junio de 2.68%, la tasa más baja desde el término del 2010.

Del comunicado de Aldesa:

Actividad económica

Los distintos índices de actividad económica nacionales continúan describiendo un muy bajo ritmo de crecimiento económico.

Costa Rica: Sube rendimiento de bonos en colones

Febrero de 2014
Los rendimientos de los bonos de largo plazo en colones mostraron hoy un fuerte repunte, reflejando la expectativa de tasas de interés más altas.

Los títulos de deuda de largo plazo en colones que se transan en el mercado secundario tuvieron hoy un importante repunte, ajuste que, según el mismo mercado, se esperaba como consecuencia de la menor liquidez en dólares en EE.UU. y el incremento en las tasas en esta moneda.

Tasas de interés en dólares subirían en Costa Rica

Junio de 2013
La necesidad de la banca por fondearse en esa moneda extranjera y otros factores internos, presionan al alza las tasas. 

Así lo indicó Adriana Rodríguez, jefe de estrategia de Aldesa. “En EE.UU., la información sobre la más reciente reunión de la Reserva Federal de Estados Unidos ha alimentado la especulación de que las políticas del banco para estimular la economía de ese país entran a su etapa final”, reseña el artículo de Elfinancierocr.com.

Déficit fiscal: madre de todos los males (2)

Febrero de 2012
Hace dos años utilizábamos el mismo título para informar sobre la tendencia creciente de la relación deuda/PIB en Costa Rica. Hoy la noticia es que esa relación llega casi al 50%.

Las consecuencias son las de esperar: tendencia al alza de las tasas de interés porque el Estado debe solventar sus necesidades de caja compitiendo por el crédito con los sectores productivos, y baja en la inversión estatal, especialmente en infraestructura, lo que compromete la capacidad de crecimiento de la economía.

Honduras:Sociedad Civil lamenta que se “congele” presupuesto al Ministerio Público

Martes, 15 Diciembre 2015 11:52
Autor del artículo: Proceso Digital
Tegucigalpa - Organizaciones de Sociedad Civil reaccionaron sorprendidos por la decisión del Congreso Nacional de “congelar” el presupuesto del Ministerio Público, no así la de otros órganos operadores de justicia.
El Poder Legislativo aprobará esta semana el Presupuesto General de la República del año 2016, por una suma superior a los 200 mil millones de lempiras.
Resulta inadmisible que el Ministerio Público (MP), sea la única institución del Sistema de Seguridad y Justicia en Honduras, a la cual se le congeló el presupuesto para el año 2016; es ridículo que en "tiempos de paz" con otras naciones, el aumento a las Fuerzas Armadas siga siendo desproporcional, y que en tiempos de guerra contra la impunidad a las distintas fiscalías del MP las hacen trabajar con las "uñas", reza una nota difundida este martes por los grupos de Sociedad Civil.
MPpresu“Difícil será enfrentar la corrupción, crimen organizado, delincuencia común y violaciones de derechos humanos a grupos en situación de vulnerabilidad como la niñez y la mujer, si no le incrementan el presupuesto a la Fiscalía”, insiste el documento.
De acuerdo a Sociedad Civil, el MP necesita por lo menos 600 millones de Lempiras para mejorar la operatividad y efectividad de otras fiscalías del área centroamericana.

El gasto militar, una fuente sin explorar para el desarrollo

Por Thalif DeenPatrulla militar de Estados Unidos en territorio afgano. Crédito: Rebecca Murray/IPS

Patrulla militar de Estados Unidos en territorio afgano. Crédito: Rebecca Murray/IPS
NACIONES UNIDAS, 2 dic 2015 (IPS) - Los presupuestos militares son una fuente que la ONU aún no exploró en la búsqueda de los billones de dólares necesarios para financiar los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), que gobernantes de todo el mundo adoptaron en septiembre.
En su discurso ante la cumbre de los ODS, el presidente de Kazajstán, Nursultan Nazarbayev, fue uno de los pocos, si no el único, jefe de Estado que instó a todos los Estados miembros de la ONU (Organización de las Naciones Unidas) a aportar al menos 1,0 por ciento de su presupuesto militar para la financiación del desarrollo.
Los países que más gastaron en armamento en 2014 fueron Estados Unidos (610.000 millones de dólares), China (216.000 millones), Rusia (84.500 millones), Arabia Saudita (80.800 millones), Francia (62.300 millones) y Gran Bretaña (60.500 millones).
Pero la reacción a esa solicitud ha sido mínima,  sobre todo ahora que los atentados terroristas en Europa y Medio Oriente probablemente lleven a los gobiernos a reforzar el gasto armamentista.
La implementación de los ODS, que deberán cumplirse para 2030 y que incluyen a la erradicación de la pobreza y el hambre, podría llegar a costar la asombrosa cifra de 3,5 billones a 5,0 billones de dólares por año, según cálculos de la ONU, mientras que el gasto militar mundial superó 1,8 billones de dólares en 2014.
La Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible, una iniciativa de la ONU, asegura que solo para erradicar la pobreza se necesitarán 1,4 billones de dólares al año, sin incluir otros objetivos, como la protección ambiental, la mejora de la salud, la educación de calidad, la igualdad de género y la energía sostenible para todos.
Colin Archer, secretario general de la Oficina Internacional de la Paz(IPB), con sede en Ginebra, comentó a IPS que “una vez más, desilusiona confirmar que ni siquiera se considera la posibilidad de utilizar parte del tesoro militar del mundo”.
IPB, una red internacional de más de 300 organizaciones dedicadas a lograr un “mundo sin guerras”, intenta plantear este tema desde hace más de 10 años, que se analizará en un importante congreso mundiala celebrarse en septiembre de 2016 en Berlín.
IPB aboga por una reducción anual de 10 por ciento en los presupuestos militares de todos los países, para que los ahorros se destinen al gasto social y ambiental durante los 15 años de vigencia de los ODS.
Cuando se le preguntó qué tan factible era esta propuesta, Archer respondió que hubo muchas resoluciones de la ONU, excelentes discursos, buenos análisis, pero pocas medidas reales.
En abril de 1953, el entonces presidente estadounidense Dwight D. Eisenhower declaró ante la Sociedad Americana de Editores de Periódicos de Estados Unidos que “cada arma que se fabrica, cada barco de guerra que es comisionado, cada cohete que se dispara significa, al fin y al cabo, un robo a los que tienen hambre y no son alimentados, los que tienen frío y no están vestidos”.
Durante la Guerra Fría, la cuestión del gasto militar se vio abrumada por la urgencia de la crisis nuclear, a pesar de que la financiación del desarrollo también era una parte de eso, destacó Archer.
“La cuestión tiene una larga historia, que se remonta a mediados del siglo XIX, pero creemos que la Campaña Mundial del Gasto Militar (que IPB lanzó en diciembre de 2014) es el primer esfuerzo mundial organizado” en ese sentido, sostuvo.
Según el Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigación de la Paz, los países que más gastaron en armamento en 2014 fueron Estados Unidos (610.000 millones de dólares), China (216.000 millones), Rusia (84.500 millones), Arabia Saudita (80.800 millones), Francia (62.300 millones) y Gran Bretaña (60.500 millones).
En noviembre, Gran Bretaña anunció que incrementaría el gasto militar, poniendo fin así a años de recortes. El primer ministro David Cameron declaró que su gobierno destinará 18.000 millones de dólares más a su defensa a lo largo de la próxima década.
En opinión de Archer, para que el gasto militar, aunque sea una ínfima parte, se canalice a la financiación para el desarrollo  “se requiere un movimiento de la sociedad civil fuerte para presionar a los legisladores y también a los medios de comunicación. Eso probablemente exija un cambio de gobierno a la izquierda en la mayoría de los países”.
Pero existen enormes intereses creados, y una poderosa cultura nacionalista que tiende a creer en la defensa militar contra todas las amenazas externas, añadió.
“Sin embargo, las desastrosas aventuras en Iraq, Afganistán, Libia, etc., etc., han hecho mucho para hacer que la opinión pública cuestione más las cosas, al menos”, comentó el activista.
Según IPB, el mundo desvía grandes cantidades de recursos hacia el sector de la defensa, dejando a necesidades básicas como la alimentación, la salud, la educación, el empleo y los problemas ambientales en gran medida subfinanciados.
El desequilibrio entre la defensa y los presupuestos para la ayuda social o el desarrollo es notable en la mayoría de los países.
Sin embargo, a pesar de la crisis económica y de que la opinión pública mundial se opone a los excesos del gasto militar, hay pocos indicios reales de que los gobiernos estén listos en este punto para iniciar un cambio radical en las prioridades de gasto.
Archer recordó que el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, ya ha dicho que “el mundo está súper armado pero que la paz está subfinanciada”.
“Pero (Ban) tiene muchos más problemas y es demasiado débil para enfrentarse a los grandes poderes”, afirmó Archer.
También señaló que la Oficina de la ONU para los Asuntos de Desarme brinda apoyo en este sentido, pero está empantanada en las arenas movedizas de las negociaciones del desarme.
Cada año, la Asamblea General de la ONU aprueba resoluciones al respecto, pero tienen un efecto nulo. Así que es la sociedad civil la que debe luchar para lograrlo, exhortó.
Este artículo integra un proyecto de medios de IPS América del Norte, Global Cooperation Council y Devnet Tokio.
Traducido por Álvaro Queiruga

 Por Thalif Deen
http://www.ipsnoticias.net/2015/12/el-gasto-militar-una-fuente-sin-explorar-para-el-desarrollo/
 

© Reproducir este artículo|     |  Imprimir |  |English version
Republicar |     |  Imprimir |  |English version