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Cinco lecciones de grandes estrategas para combatir al Estado Islámico

Iván Giménez Chueca


La comunidad internacional sigue buscando una respuesta adecuada contra Daesh, ¿qué nos pueden enseñar grandes estrategas como Von Clausewitz o Sun Tzu?
El mundo busca una estrategia que le sirva para luchar contra Daesh. Una solución puede estar en los pensadores clásicos de la estrategia y la política como Nicolás Maquiavelo, Sun-Tzu o Carl von Clausewitz quienes pueden tener respuestas para combatir esta nueva faceta del terror yihadista.
¿Dar una respuesta contundente o apostar por la contención? ¿Qué papel deben tener los actores regionales? Aunque estas obras fueron concebidas en otros momentos históricos, su consideración de clásicos hace que sus planteamientos puedan ser válidos para el escenario actual en Oriente Medio.
 Tucídides y los límites de la venganza
Tucídides se considera el padre del realismo en las relaciones internacionales. En su obra referenteHistoria de la Guerra del Peloponeso narra el debate en Atenas sobre qué represalia tomar contra la ciudad de Mitilene que se había rebelado buscando una alianza con Esparta. La cuestión que se discutía era si exterminar a todos los ciudadanos hombres y esclavizar a las mujeres y los niños.
Diódoto, político ateniense, defiende la moderación, y que a la hora de aplicar un castigo debe primar buscar la estabilidad a largo plazo, antes que cualquier posible ventaja inmediata. Si se traslada al escenario actual en Oriente Medio, se trata de evitar dejarse llevar por la venganza a la hora de plantear una intervención militar, y no contemplar solo la destrucción de Daesh. Se debe buscar conseguir un clima de mayor seguridad para toda la región, un ejemplo a evitar sería repetir los errores que se produjeron tras la invasión de Irak de 2003.
“La guerra consiste no solamente en las armas, sino también en el dinero”, estas palabras de Tucídides en su Historia de la Guerra del Peloponeso demuestra que en el siglo V a. C. ya tenían claro que la financiación movía los conflictos bélicos. Por lo tanto, puede considerarse una referencia para todos aquellos que defiende que atacar las fuentes de financiación del Estado Islámico es la clave para conseguir su derrota.
 Sun Tzu, la sutileza como arma
Mientras que las enseñanzas de Maquiavelo y Clausewitz se consideran poco adecuadas para tratar una amenaza tan nueva como Daesh por centrarse demasiado en los enfrentamientos clásicos entre estados,Sun Tzu y su archiconocido El Arte de la Guerra pueden ser más útiles, ya que van más allá de los aspecto puramente militares a la hora de buscar la derrota del enemigo.
Sun Tzu considera que antes de entrar en combate hay que tener una estrategia global clara, si no, el riesgo de derrota es muy alto: “la estrategia sin táctica es el camino más lento a la victoria, las tácticas sin estrategia son solo ruido ante la derrota”.
Pero para el estratega chino, la clave es someter al enemigo sin luchar. Trasladar esta máxima al conflicto con el Estado Islámico sería intentar cortar las fuentes de financiación de los yihadistas.
Su máxima más conocida es  “conoce a tu enemigo y conócete a ti mismo, y en cien batallas, nunca saldrás derrotado”, algo que no se ha aplicado hasta ahora, ya que nadie en Occidente supo predecir hacía donde derivaría Al Qaeda en Irak, el germen de Estado Islámico, incluso algunas decisiones torpes ayudaron a que cogiera fuerza.
También se puede aplicar esta máxima en la situación actual, recordando que más allá de realizar un potente despliegue de efectivos militares, a la coalición internacional le conviene plantearse seriamente cómo mejorar notablemente su inteligencia sobre el terreno.
 Maquiavelo, ¿un referente para Putin?
El pensamiento de Nicolás Maquiavelo (1469-1527) es un referente tentador por los paralelismos que se pueden aplicar entre los conflictos actuales en Oriente Medio y las guerras entre los diferentes Estados en la Italia de finales del siglo XV y principios del XVI (y también con las correspondientes intervenciones de las grandes potencias de la época).
La campaña de bombardeos limitados contra Daesh en Irak y Siria no habría sido del agrado del florentino. Según Maquiavelo, la fuerza debía emplearse con total determinación para conseguir una victoria indiscutible, ya que si no, simplemente se genera unas ganas de venganza en el enemigo que a la larga es perjudicial.
Este uso contenido de la fuerza tiene ejemplos en la actualidad de que aporta resultados cuestionables. En el caso de los ataques con drones en Pakistán sí que consiguen a corto plazo reducir la actividad de estos grupos armados, pero a largo plazo aumentan el sentimiento antiestadounidense y generan más violencia, tal y como apunta este informe conjunto entre Rand Corporation y la Universidad de Minnesota.
Otros actores distintos a la coalición internacional liderada por EE UU parece que han sumido mejor las máximas maquiavélicas. Por ejemplo Rusia, que deja de lado cuestiones morales (apoyar a un régimen como el de Bachar al Assad) para conseguir su objetivo (seguir manteniendo la influencia en Siria y en Oriente Medio).
A su vez, el propio Daesh está siguiendo una máxima maquiavélica para conseguir el control del territorio: “es mejor ser temido que amado, si no puedes conseguir ambas cosas”.
 Carl Von Clausewitz y la necesidad de una estrategia definida
Von Clausewitz es uno de los pensadores que más han influido en el estamento militar estadounidense, en especial desde el final de la guerra de Vietnam. Por ejemplo, los mandos de este país han dado mucha importancia al concepto “centro de gravedad” para referirse a la fuente de la fuerza de un enemigo. Este militar prusiano en su clásico De la Guerra se fijó especialmente en los conflictos entre naciones, por lo que para algunos sus planteamientos han quedado anticuados para las nuevas amenazas como Daesh.
Según Von Clausewitz, si se quiere destruir la fuerza armada del enemigo, siempre tienes que atacar su núcleo principal, atacar sus recursos materiales y para conseguir el apoyo popular a las operaciones hacen falta grandes victorias, como ocupar la capital enemiga. Tras los atentados de París, medios comoThe Daily Beast valoraron la posibilidad de un asalto directo sobre Raqqa, la capital del Estado Islámico.
Pero Clausewitz indica un consejo que hasta ahora parece que la coalición internacional no ha tenido muy presente: toda acción militar debe tener una estrategia clara que le marque el objetivo a conseguir y emplear la fuerza con decisión. El militar prusiano también señala la importancia de tener la iniciativa en un conflicto, un factor que tampoco se ha dado de momento en la lucha contra Daesh, y los países occidentales se han limitado a reaccionar a acciones de los yihadistas como la decapitación de rehenes, el asedio de la ciudad de Kobane o los atentados en París.
 Lawrence de Arabia y la importancia de los aliados locales
T.E Lawrence se ha considerado como uno de los referentes clásicos más útiles para buscar soluciones contra Daesh. Se ha comparado su éxito al conseguir unir a las tribus árabes contra el Imperio Otomano con la necesidad de crear una gran coalición con los actores locales (kurdos, oposición siria no yihadista, Gobierno iraquí…) para acabar con Estado Islámico.
Pero el rol de estos actores no debe limitarse a combatir a los yihadistas, sino que también deben ser parte activa en buscar la solución a los conflictos en Irak y Siria. Lawrence tenía muy claro que Occidente debía tener una influencia limitada en Oriente Medio.
Nuevamente aparece la importancia de contar con un gran conocimiento del entorno donde se va a intervenir. De su obra Los Siete Pilares de la Sabiduría, se desprende que Lawrence era un gran experto en Oriente Medio, al fin y al cabo estuvo más de una década conociendo la región antes del estallido de la Primera Guerra.
Otro punto que se puede extraer de las enseñanzas de Lawrence es la importancia del empleo de fuerzas especiales y la aplicación de estrategias que realmente sorprendan al enemigo. Los bombardeos sin una intervención militar terrestre parecían una línea de acción bastante previsible, viendo otros precedentes de intervención como Libia. Aunque tras los ataques a París, aparecen voces que piden ir un paso más allá para luchar contra el Estado Islámico, un ejemplo es la apuesta por intensificar las acciones con comandos de élite para atacar a líderes y estructuras claves de los yihadistas.

11 enero 2016

Fidel Castro, acercándose a 90, pide a Partido Comunista de Cuba llevar a cabo los ideales revolucionarios



Associated Press



En una rara aparición pública, Fidel Castro dirige a los delegados en el último día del Congreso del Partido Comunista de Cuba Séptimo en La Habana el 19 de abril.(Ismael Francisco / Associated Press)

Líder revolucionario cubano Fidel Castro pronunció un discurso de despedida el martes para el partido comunista que puso en el poder hace medio siglo, diciendo a los miembros del partido que está llegando al final de su vida y la exhortación para ayudar a sus ideas sobreviven.

"Voy a tener 90 años de edad pronto", dijo Castro en su más amplia aparición pública en años. "Pronto voy a ser como todos los demás. Ya llegará el momento para todos nosotros, pero las ideas de los comunistas cubanos permanecerá como prueba en este planeta que si se trabajan en el fervor y dignidad, que pueden producir los bienes materiales y culturales que los seres humanos necesitan, y necesitamos luchar sin tregua para obtenerlos ".

Castro habló como el gobierno anunció que su hermano Raúl retendrá más alto cargo del Partido Comunista junto a su línea dura segundo al mando. Ese anuncio y el discurso de Fidel Castro en conjunto entregan un mensaje contundente de que la generación revolucionaria de la isla permanecerá en control, incluso cuando sus miembros envejecen y mueren, las relaciones con los EE.UU. están normalizados, y la insatisfacción populares crece sobre el desempeño económico del país.

Cincuenta y cinco años después de que Fidel Castro declaró que la revolución de Cuba era socialista y comenzó la instalación de un sistema de partido único y economía de planificación central, el gobierno está luchando contra una profunda crisis de credibilidad.

Obama reta a los dirigentes de mantenerse al día con una "evolución que está teniendo lugar dentro de Cuba '

Sin memoria de primeras décadas embriagadores de la revolución, los cubanos más jóvenes se quejan amargamente de los salarios estatales bajos de alrededor de $ 25 mensuales que los dejan luchando para comprar alimentos y otros artículos de primera necesidad. medios de comunicación estatales de Cuba chirriantes e instituciones culturales compiten con la programación extranjera llamativo compartida en línea y en las unidades de memoria aprobadas mano a mano. La emigración a los Estados Unidos y en otros países se ha disparado a uno de sus puntos más altos desde la revolución.

aberturas limitadas a la empresa privada se han estancado, y el gobierno describe el capitalismo como una amenaza aún, ya que parece incapaz de incrementar la productividad en las redes de robo plagada de Cuba ineficientes, de las empresas estatales.

El abismo ideológico entre el gobierno y el pueblo se amplió el mes pasado cuando el presidente Obama se convirtió en el primer líder estadounidense en visitar Cuba en casi 90 años y pronunció un discurso ampliamente elogiado en vivo por la televisión estatal instando a los cubanos a olvidar la historia de la hostilidad entre los EE.UU. y Cuba y se mueven hacia una nueva era de las relaciones diplomáticas y económicas normales.

El gobierno cubano ofreció poca respuesta unificada hasta que el Séptimo Congreso del Partido Comunista comenzó el sábado, y un funcionario de alto rango tras otro advirtió que los EE.UU. todavía era un enemigo que quiere tomar el control de Cuba. Dijeron que el viaje de Obama representó un ideológica "ataque".

Esa postura defensiva se reforzó el martes como el congreso terminó y el gobierno dijo Raúl Castro, de 84 años, seguiría siendo primer secretario del partido y José Ramón Machado Ventura serían ocupar el cargo de segundo secretario durante al menos una parte de un segundo mandato de cinco años.

Poco después del congreso terminó el martes por la tarde, la televisión del gobierno mostró imágenes raras de Fidel Castro, de 89 años, sentado en el estrado en el Palacio de Convenciones de La Habana, con una camiseta camisa a cuadros y el sudor y hablando a la multitud en una voz fuerte si de vez en cuando temblando . La televisión estatal mostró al menos un delegado entre lágrimas de emoción, y saludo al líder revolucionario con gritos de la multitud: "¡Fidel!"

"Esta puede ser una de las últimas veces que hablo en esta sala", dijo Castro. "Debemos decir a nuestros hermanos en América Latina y el mundo que el pueblo cubano a ser victorioso."
Traduccion libre de ADAH
Fuente:  William J. Perry Center for Hemispheric Defense Studies   Apr 20 2016;  Daily News Roundup In This Issue
http://www.latimes.com/world/la-fg-cuba-fidel-castro-20160419-story.html

La MACCIH toma forma en Honduras

 February 23, 2016
Por Katharine Valencia
Oficial de Programa en DPLF


Presentación de la MACCIH en Honduras
El día de ayer en Tegucigalpa se produjo el primer hito importante en la actuación de la Misión de Apoyo contra la Corrupción y la Impunidad en Honduras (MACCIH). Juan Jiménez Mayor, Vocero de MACCIH y representante del Secretario General de la Organización de los Estados Americanos (OEA) en este organismo, presentó a la sociedad hondureña los objetivos, principios y líneas de acción de la misión, en concordancia con lo establecido en el convenio de su creación, firmado por el Estado hondureño y la OEA el 19 de enero pasado en Washington, DC.



La MACCIH no es precisamente lo que muchas organizaciones de la sociedad civil hondureña e internacional reclamaban: una institución con facultades de investigación autónoma y afiliada a las Naciones Unidas. Como antecedente de fondo de este reclamo, que dio lugar al movimiento de los Indignados y la marcha de Las Antorchas, está el gran escándalo de corrupción al interior del Instituto Hondureño de Seguridad Social y el desvío de sus fondos, cuyos alcances presuntamente se extenderían hasta el mismo Presidente de la República. Estos hechos generaron que Los Indignados y sus aliados en el país y en el extranjero, exigieran para Honduras el establecimiento de un mecanismo similar al existente actualmente en Guatemala: la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), la cual cuenta con facultades significativas de investigación y procesamiento, y que en el último año ha logrado resultados exitosos de alto perfil, que incluyen las investigaciones que condujeron a la renuncia y detención del entonces presidente guatemalteco Otto Pérez Molina.

Estos resultados sin precedentes de la CICIG, han alimentado el argumento de que Honduras necesita un mecanismo similar. En cierto sentido, podría decirse que Honduras es una víctima del éxito de la CICIG, en la medida que los más interesados en evitar un fuerte mecanismo internacional de este tipo en Honduras, son precisamente los poderosos que podrían terminar viéndose afectados por éste. Sin embargo, las fuertes demandas de cambio del pueblo hondureño no podían ser ignoradas por la clase gobernante. El resultado de esta exigencia es la MACCIH – un mecanismo respaldado por la OEA, pero ciertamente, con menos poderes que la CICIG. En su concepción original, la MACCIH fue criticada por centrarse principalmente en asesorar y estudiar el sistema hondureño de justicia – acciones que ya han sido llevadas a cabo en los últimos años por otros esfuerzos de manera seria, pero cuyas recomendaciones han quedado en su mayoría sin implementar. Como consecuencia de estas críticas, la OEA y el gobierno de Honduras revisaron nuevamente su diseño, para dar “más dientes” al mandato de la MACCIH. De esta manera, la versión final del convenio internacional de creación de la MACCIH plantea un mandato de “colaboración activa” entre la misión y las autoridades hondureñas “en casos de corrupción.” El acuerdo también concibe un observatorio de la sociedad civil, encargado de vigilar la aplicación de reformas al sistema de justicia.

Pese a que el diseño final de la MACCIH representa una mejora con respecto a la propuesta original, algunas de sus disposiciones son todavía poco claras sobre lo que MACCIH puede y no puede hacer. Por ejemplo, se establece una unidad de acompañamiento, supervisión y colaboración activa (3.1.1 del Convenio) destinada a “asesorar técnicamente, supervisar, y / o evaluar” al Ministerio Publico, al Poder judicial, y a otros funcionarios. Pero entre “asesorar técnicamente” y “supervisar” podrían existir grandes diferencias prácticas respecto del grado de intervención de la MACCIH.

En la presentación del día de ayer, Juan Jiménez Mayor enfatizó que, aunque la asesoría técnica será parte de la misión, el principal foco de MACCIH es trabajar con la Policía, el Ministerio Público, y el Poder Judicial en el procesamiento de casos emblemáticos de corrupción. Jiménez también se refirió a la necesidad de establecer, a lo antes posible, tribunales especiales con competencia sobre casos de corrupción. Reconociendo que Honduras es un país peligroso para defensores de los derechos humanos, habló de los “mártires” en la lucha contra la corrupción y la necesidad de proteger la vida de todos los que abogan por la rendición de cuentas. Jiménez también se comprometió a proporcionar actualizaciones semanales a la pública sobre el progreso de MACCIH.

Tal promesa toca otro tema que debe ser aclarado: la aplicación de la polémica ley del secreto (que fue aprobada a fines de 2014 por el Congreso hondureño, otorgando al Ejecutivo amplias facultades para clasificar información como reservada) y cómo afectará a las actividades de MACCIH. El Presidente Juan Orlando Hernández prometió en Washington D.C., el día de la firma del acuerdo de creación de la MACCIH, acceso irrestricto a la información en poder del Estado. ¿Cómo resolver esta contradicción si la ley sigue vigente?

Queda por ver si la MACCIH tendrá un impacto real. Sin embargo, su instalación ayer en Honduras ofrece esperanza a la sociedad hondureña y a la comunidad internacional, de que los cambios positivos en Honduras pueden comenzar. La presión continua y el seguimiento de la sociedad civil, periodistas, y los donantes internacionales serán necesarios para garantizar que la MACCIH alcance su potencial, y que no se frustren los esfuerzos de buena fe en la lucha contra la corrupción.


Fuente: https://dplfblog.com/2016/02/23/la-maccih-toma-forma-en-honduras/

Pandillas declaran la guerra a la policía en El Salvador

Cinco paralelismos entre las guerras contra el terrorismo y contra las drogas



31 marzo 2016   Iván Giménez Chueca

División estadounidense patrullando los campos de opio de Afganistán para evitar que sean controlados por los talibanes. Bay Ismoyo/AFP/Getty Images
División estadounidense patrullando los campos de opio de Afganistán para evitar que sean controlados por los talibanes. Bay Ismoyo/AFP/Getty Images

El terrorismo y el narcotráfico son dos de los grandes desafíos a los que se enfrenta Occidente. La lucha contra ambos presenta algunas semejanzas.
Antes del 11-S y la consiguiente lucha sin cuartel contra el terrorismo, Estados Unidos y sus aliados ya se habían embarcado en otro conflicto donde se volcaron unas enormes cantidades de recursos humanos y materiales: la guerra contra las drogas. Por un lado, la persecución de los grandes cárteles (en especial en los 80 y 90) aportó experiencias que luego se aplicaron en operaciones contra organizaciones como Al Qaeda o Daesh. Pero por otro, también hay paralelismos en los aspectos negativos. Como por ejemplo, operaciones encubiertas de dudosa legalidad, contar con el apoyo de regímenes poco democráticos, violaciones de derechos humanos…
Estados Unidos comenzó a hablar de Guerra contra las Drogas 30 años antes de los atentados terroristas en Washington y Nueva York. En junio de 1971, el presidente Richard Nixon anunció que el tráfico de narcóticos se había convertido en el “enemigo número uno” del país. Aunque desde 2009, la Administración Obama prefiere no utilizar este término.
Tanto desde el punto de vista positivo como desde el negativo, estos son los cincos paralelismos entre las luchas contra el comercio ilícito de drogas y el terrorismo.
1. Uso de la inteligencia electrónica. El caso Snowden ha puesto de manifiesto la capacidad del gobierno de Estados Unidos para espiar las comunicaciones con programas de vigilancia masiva como PRIMS o Xkeyscore. Pero esta voluntad de control masivo para luchar contra actividades delictivas no surge de la persecución al terrorismo yihadista.
La lucha contra los cárteles supuso los primeros pasos en este control de las telecomunicaciones. Tal y como revelaba USA Today en abril de 2015, la Agencia Antidroga estadounidense (DEA en sus siglas inglesas) fue la antecesora a la NSA a la hora de espiar las llamadas de los estadounidenses. Habría vigilado tanto en las llamadas internas como las destinadas a 116 países, en especial a México y América Central.
Este espionaje de la DEA contó con apoyo técnico del Pentágono que aportó los equipos necesarios, pero también participaron analistas de inteligencia exterior (CIA y NSA) para rastrear los datos que se obtenían. Aunque no se llegaba a controlar el contenido exacto de las comunicaciones, sí proporcionaba datos clave como números de llamadas y frecuencia con que se realizaban.
La interceptación de mensajes y la localización de llamadas fue también un método esencial en la persecución del señor de la droga colombiano, Pablo Escobar. El libro del periodista estadounidense Mark Bowden, Matar a Pablo Escobar, detalla la presencia de la unidad estadounidense, conocida como Centra Spike, especializada en estas labores.
Centra Spike trabajó con la unidad encargada de perseguir a Escobar, el Bloque de Búsqueda. Pudieron localizarlo tras una larga investigación de las llamadas del jefe del cártel de Medellín, particularmente las que efectuó a su hijo. Aunque tal y como ha explicado el propio Bowden a esglobal, “ahora estos métodos son mucho más sofisticados, cualquiera que utilice hoy en día un dispositivo de telecomunicaciones puede ser rastreado y localizado instantáneamente”.
2. La coordinación de varios cuerpos de seguridad. La citada colaboración entre la DEA, CIA, NASA y el Pentágono fue más allá y se extendió a otros cuerpos policiales de Estados Unidos en los 80 y 90, tanto locales como federales (FBI o Guardas Costas). A su vez, también aumentaron las investigaciones conjuntas con fuerzas de seguridad de otros países.
Un ejemplo del aumento de la colaboración dentro de EE UU fue cuando los militares comenzaron a participar en la vigilancia fronteriza. Destacó la Joint Task Force North (originariamente denominada JTF-6) que en 1996 desplegó los primeros drones Predators, entonces sin armas, para este propósito.
Los fallos en la coordinación entre la CIA y el FBI tras los atentados de Al Qaeda en 2001 propició que Estados Unidos reorganizara la gran mayoría de sus agencias bajo el paraguas del Department of Homeland Security. Su función es gestionar la cooperación entre 187 organismos (como la Guardia Nacional, la Agencia Federal de Gestión de Emergencias, control de fronteras, transportes…). Aunque se creó para aunar esfuerzos y prevenir un nuevo gran ataque terrorista en suelo estadounidense, la Homeland Security también puede actuar en otro tipo de emergencias como grandes desastres naturales o accidentes. Curiosamente, los republicanos han expresado la necesidad de recortar a este departamento, y seguramente será un caballo de batalla para la próxima administración que surja de las elecciones de noviembre.
Pero también ha habido ejemplos de descoordinación o poco entendimiento. A principios de los 70, la DEA ya quiso procesar al general Manuel Noriega, aún no era dictador de Panamá, pero sí un importante colaborador de la CIA en la lucha contra el comunismo en América Central. Los detalles de esta historia los explica Alexander Cockburn y Jeffrey Saint Clair en su libro Whiteout: The CIA, Drugs and the Press.
3. La presencia de aliados incómodos y la violación de derechos humanos. Dictaduras, paramilitares, guerrillas… Estados Unidos y otros países occidentales han recurrido a los aliados que violan las libertades a la hora de luchar tanto contra el terrorismo como el narcotráfico.
En el caso del tráfico de drogas, EE UU solapó sus intereses con la lucha contra la influencia de la Unión Soviética en América Latina. Washington dio apoyo a regímenes y grupos armados anticomunistas, pero que, en algunos casos, también eran muy activos en el comercio de estupefacientes, como el citado caso de Manuel Noriega o el activo papel de la Contra nicaragüense vendiendo cocaína.
La colaboración entre la Administración estadounidense y los Contras en materia de narcotráfico han dado mucho de que hablar en Estados Unidos. El Comité Kerry en el Senado de EE UU en 1986 puso de manifiesto que el Departamento de Estado había recurrido a narcos para llevar ayuda a los insurgentes nicaragüenses. También hubo informaciones en prensa que vinculaban a la CIA en el apoyo al tráfico de cocaína de los  Contras, pero las investigaciones del Gobierno de EE UU las desmintieron.
Washington también recurrió a aliados poco recomendables para perseguir a narcotraficantes. Según los informes de Human Right Watch y documentos desclasificados por la propia CIA en 2008, Estados Unidos compartía información con la Policía Nacional colombiana durante la persecución de Pablo Escobar, sabiendo que esos datos irían a parar a los PEPES, un grupo paramilitar que asesinaba a los miembros del Cártel de Medellín.
Además, programas como el Plan Colombia o la Iniciativa de Mérida (colaboración para luchar contra elnarco mexicano) también han despertado críticas porque violan cuestiones relacionadas con los derechos humanos; como que la ayuda fuera a parar a grupos paramilitares (como las AUC) o que ésta estuviera destinada a unidades policiales que practicaban la tortura.
Mark Bowden considera que el riesgo de que Washington recurra a este tipo de aliados que no respetan los derechos fundamentales “aumenta cuando el país se siente amenazado”. Por su parte, Óscar P. Ventura, analista en terrorismo y yihadismo internacional, se muestra rotundo sobre la eficacia de recurrir a estos elementos, “no han mejorado en absoluto la lucha antidroga o antiterrorista”.
4. La importancia del control de fronteras. Tras el 11-S y cada vez que el yihadismo golpea directamente a un país occidental se abre el debate sobre el control de las fronteras. Durante los años más intensos de la Guerra contra las Drogas (y aún sigue en todo Occidente), los Estados implementaron medidas para controlar mejor sus fronteras.
Ya se ha visto el caso de cómo Estados Unidos desplegó a sus drones a mediados de los 90. Pero la JTF-6 comenzó sus actividades en 1989, dando apoyo con unidades militares a la vigilancia en la frontera de México con los estados de California, Arizona, Nuevo México y Texas. El Pentágono valora estos operativos porque les permite un entrenamiento muy útil para sus tropas.
Volviendo al caso de México y más allá del comercio de estupefacientes, el tráfico de armas en la frontera también es importante. En especial desde el lado de EE UU hacia el sur. La Oficina estadounidense para el Alcohol, Tabaco, las Armas de Fuego y Explosivos (ATF por sus siglas inglesas) lanzó una controvertida operación, bautizada como Fast and Furious, para detectar estos flujos comerciales.
La operación consistía en vender armas sin restricciones en Arizona. Se esperaba que los narcosmexicanos acudieran a comprarlas, y la ATF seguiría su rastro. Pero todo terminó en un fiasco. No se pudo detener a ningún narcotraficante destacado, y se cree que hubo 150 muertos en delitos cometidos con esas armas a ambos lados de la frontera.
En el caso de esta vigilancia territorial, ha costado tener lecciones útiles de un caso a otro. Según Óscar P. Ventura, “el control de fronteras tanto en la lucha antidroga como la antiterrorista es primordial”, y recuerda que “los límites de la Unión Europea han sido y son demasiado laxos en lo que respecta a la penetración de drogas y movimientos de elementos terroristas”.
Mark Bowden tampoco se muestra muy optimista, “las lecciones extraídas del esfuerzo por controlar el tráfico de drogas no son un buen augurio para combatir al terrorismo o la inmigración ilegal”.
5. El auge de las operaciones militares encubiertas. Actualmente, es habitual encontrar noticias que hablan de operaciones de fuerzas especiales en lugares como Siria, Irak o Somalia. Muchas de ellas van destinadas a capturar o eliminar a líderes de Al Qaeda o del Estado Islámico. Solo hay que recordar todo lo que ha dado que hablar la misión donde los Navy Seals mataron a Osama Bin Laden.
Estas acciones contra yihadistas tienen un referente claro. La persecución de Pablo Escobar que acabó con su muerte en 1993. Para Mark Bowden, está comprobado que se han podido extraer lecciones positivas de esta actuación ya que “ayudó a refinar las tácticas en este tipo de operaciones y ahora son mucho más efectivas”.
Bowden también indica que la lucha contra los cárteles sirvió para preparar a estas tropas de élite a la hora de actuar contra actores no estatales. También cree que la insistencia por atacar a blancos tan específicos, ya sean líderes terroristas o de cárteles, “se debe a que los objetivos han elevado el grado de violencia hasta amenazar seriamente al Estado que decide perseguirlos”.
Estas operaciones de fuerzas especiales contra los narcos también han generado controversia. Por ejemplo, la Delta Force de EE UU oficialmente solo asesoró a la policía colombiana en los años duros del narcoterrorismo.
Cuando Pablo Escobar fue abatido en 1993, en seguida corrió el rumor de que el disparo que mató al líder del cártel de Medellín lo hizo un tirador de élite estadounidense. El propio Bowden en su libroMatar a Pablo Escobar defiende esta hipótesis, aunque medios como The New York Times la han desestimado.
La implicación en la persecución de narcotraficantes aún continuaría hoy en día. Por ejemplo, medios como The Washington Post barajaron la posibilidad de que soldados de élite estadounidenses colaboraron en la captura de El Chapo Guzmán, pese a que hubo desmentido del Gobierno mexicano de Peña Nieto.
Más allá de las fuerzas especiales, pero siguiendo en el ámbito de las operaciones secretas, Óscar P. Ventura señala también otra diferencia entre las luchas contra el narcotráfico y el terrorismo, “el agente encubierto siempre ha dado resultados muy positivos en la lucha antidroga”, también recuerda el buen resultado que las infiltraciones tuvieron contra grupos terroristas como el IRA o ETA, pero “parece que en la lucha antiyihadista no está dando buenos frutos por la dificultad de la infiltración y penetración”.

FUENTE: http://www.esglobal.org/cinco-paralelismos-entre-las-guerras-contra-el-terrorismo-y-contra-las-drogas/