Maquilas salvadoreñas usan pandilleros contra sindicalistas

Por Edgardo Ayala

Trabajadoras confeccionan ropa deportiva de una marca estadounidense en una maquila de la Zona Franca de San Bartolo, en el municipio de Ilopango, en el este de El Salvador. En la planta trabajan 350 personas por cada turno de ocho horas, 80 por ciento mujeres, que ganan el salario mínimo. Crédito: Edgar Romero/IPS
SAN SALVADOR, 19 mar 2015 (IPS) - Compañías textiles que confeccionan ropa para marcas transnacionales en El Salvador son acusadas de aliarse con pandilleros para amenazar de muerte a los trabajadores y romper sus sindicatos, según denuncias de personal afectado recabadas por IPS y por agrupaciones internacionales.
Trabajadoras que pidieron reserva de sus identidades señalaron que desde 2012 se intensificaron las amenazas en el sector, aprovechándose del clima de violencia que impera en este país centroamericano.
“Me llamaban por teléfono, y me decían que me saliera del sindicato, que dejara de andar de revoltosa”, dijo a IPS una empleada en la empresa LD El Salvador, ubicada en la Zona Franca San Marcos, un complejo de fábricas al sur de esta capital.
“Me llamaban por teléfono, y me decían que me saliera del sindicato, que dejara de andar de revoltosa… Me dijeron que eran homeboys (pandilleros) y que si no me salía iba aparecer colgada de uno de los árboles que están afuera de la empresa”: trabajadora en empresa LD El Salvador.
Ella trabaja como operaria de máquinas de coser desde 2004 y está afiliada al Sindicato de la Industria Textil Salvadoreña (SITS). Unas 780 personas laboran en la compañía, de capital coreano, que produce prendas de vestir para las firmas Náutica y Walmart.
“Me dijeron que eran homeboys (pandilleros) y que si no me salía iba aparecer colgada de uno de los árboles que están afuera de la empresa”, añadió.
Reveló que los ejecutivos de LD contrataron a pandilleros para que las amenazas se hicieran directamente a los trabajadores afiliados al SIST, dentro de las instalaciones.
Las advertencias surtieron efecto, contó, pues de los 155 afiliados al sindicato, solo han aguantado  60, temerosos de ser víctimas de las pandillas, las organizaciones criminales también conocidas como maras que son responsables de buena parte de los asesinatos diarios que ensombrecen el país.
El Salvador,  con 6,3 millones de habitantes, es uno de los países más violentos del continente americano. El 2014 cerró con 3.912 muertes violentas, una tasa de 63 homicidios por cada 100.000 personas.
“Me llamaban y me decían que en una bolsa negra me iban a encontrar, si no desistía del sindicato… como eran las primeras llamadas que recibíamos, yo me sentí muy nerviosa y preocupada”, confió a IPS otra trabajadora que resiste en el SITS.
Las maquilas textiles, plantas dedicadas a la confección para la exportación con materia prima importada, operan en las 17 zonas francas del país, áreas sin aranceles para materias primas importadas, exenciones tributarias y otros incentivos. Los clientes son marcas como NikePuma oAdidas, entre otras.
El sector generó en 2014 más de 74.000 empleos, la gran mayoría de mujeres, que representa 12 por ciento de los 636.000 puestos de trabajo del sector privado. Sus exportaciones sumaron 2.400 millones de dólares, la mitad de las ventas totales salvadoreñas al exterior,  según cifras de esa industria.
Desde su proliferación en los años 90, se cuestionó los tratos inhumanos y las violaciones a los derechos laborales de los trabajadores.
“Uno de los derechos más violados es el de la libre sindicalización”, dijo a IPS el secretario de organización de laFederación Sindical de El Salvador, Reynaldo Ortiz.
“Y ahora recurren a las amenazas de muerte para romper los sindicatos”, acotó.
En enero, el Centro de los Derechos Laborales Globales, de la Penn State University, y el Consorcio de los Derechos de los Trabajadores, ambos de Estados Unidos, publicaron el informe Alianzas Nefastas, en el que describen cómo se sigue minando la organización sindical en las maquilas de la confección en El Salvador.
También destacaron, con evidencias de casos específicos, las intimidaciones de pandilleros a sindicalistas.
“Estas amenazas tienen un efecto paralizante sobre la libertad de asociación, tanto por la larga historia del país de asesinatos de activistas sindicales como por el hecho de que la sociedad salvadoreña en general está plagada de la violencia de las maras”, dice el informe, de 46 páginas.
Según el reporte, varios incidentes sucedieron en enero del 2013 a trabajadores de la empresa F&D, de capital taiwanés, también de la Zona Franca San Marcos.
Uno de ellos, el de dos gerentes de la empresa que, acompañados por un pandillero, se acercaron a varios trabajadores que estaban hablando fuera de la fábrica y el ejecutivo procedió a identificar al miembro de la mara quiénes eran los líderes sindicales.
Tan evidente es la participación de las maras, narró una de las trabajadoras de LD, que en noviembre del 2013, durante una reunión de miembros del sindicato con pandilleros, planeada para aclararles las luchas laborales que persiguen, algunos de estos llegaron con personal directivo de la empresa.
En enero del 2014 fue asesinado en circunstancias poco claras Juan Carlos Sánchez, uno de los trabajadores que participó en aquel encuentro, dijo una trabajadora.
Añadió que han interpuesto las respectivas denuncias ante la Fiscalía General de la República, pero la investigación nunca prosperó.
IPS no logró obtener comentarios de parte de representantes de F&D y LD sobre esas ilegalidades. Tampoco funcionarios del Ministerio de Trabajo respondieron al pedido de entrevistas sobre el tema.
Otro caso de amenazas es el ocurrido a activistas del Sindicato de Trabajadoras y Trabajadoras, Sastres, Costureras y Similares (Sitrasacosi), que mantienen actividad, entre otras, en la empresa textil Nemtex, localizada al oeste de San Salvador.
“Eran hombres armados que esperaban en carros a la salida de la empresa, nunca les dijeron nada, era más como intimidación, presión psicológica”, reveló una integrante de ese sindicato.
Detalló que en febrero un dirigente de la asociación, que labora en Nemtex, fue amenazado de muerte por pandilleros que llegaron a su casa.
A fines de febrero el sindicalista tuvo que huir a Estados Unidos.
La activista de Sitrasacosi agregó que los empresarios tienen aversión hacia los sindicatos y hacia la firma de contratos colectivos de trabajo.
Contó que el Sindicato de Trabajadores de la Empresa Confecciones Gama, estaba negociando ya un contrato colectivo con la compañía, que sería el primero en el sector de maquila textil.
Pero la empresa repentinamente cerró operaciones en junio del 2011, dejando sin trabajo a más de 270 empleados.
“Prefirieron cerrar la fábrica que suscribir un contrato colectivo… para ellos sería sentar un mal precedente”, añadió la integrante de Sitrasacosi.
Aseguró que gracias al trabajo de la Liga Sindical Internacional para Responsabilizar las Marcas, que presiona  para que se cumplan los derechos laborales en las maquilas del mundo, se logró en diciembre del 2012 que los propietarios de Gama pagaran 100 de la indemnización por el cierre.
Otros derechos laborales y humanos siguen siendo violentados en las maquilas textiles, dijo a IPS la especialista Carmen Urquilla, de la Concertación por un Empleo Digno para las Mujeres.
Entre ellos, la apropiación ilegal de las cuotas que les son descontadas a los trabajadores para el pago de la seguridad social y créditos bancarios, un fenómeno que aún se da, dijo, aunque en menor escala que en años pasados.
Hay mucho trabajo forzoso en las maquilas, agregó Urquilla, ya que a las mujeres se les ponen metas de producción muy altas, y para cumplirlas deben trabajar alrededor de 12 horas diarias.
Esas horas extras no se pagan, acotó, sino que solo reciben una bonificación de 10 dólares por metas cumplidas. El salario mínimo en las maquilas de la confección es de 210 dólares mensuales.
“Es pesado, muchas mujeres sufren incapacidades de por vida, por trastornos músculo esqueléticos, lesiones en hombros, piernas, gente que no se puede vestir sola”, dijo Urquilla.
Una operaria de una maquila, que pidió no detallar la empresa donde labora, señaló a IPS que en 10 horas su meta es coser 1.110 pares de mangas de camisas.
“Es realmente extenuante”, denunció.
Editado por Estrella Gutiérrez  
 
© Reproducir este artículo|     |  Imprimir | 
 
Republicar |     |  Imprimir | 

Cinco motivos para abandonar Israel


11 marzo 2015 Ana Garralda
Categoría: Economía Ejército israelí Israel Oriente Medio Política y sociedad
Una joven empuja un carrito frente a un cartel que indica un refugio en el aeropuerto de Ben Gurion Internacional, cerca de Tel Aviv. (Jack Guez/AFP/Getty Images)


El 40% de los jóvenes está dispuesto a marcharse fuera del país, según las encuestas. Dato que contrasta con las frecuentes llamadas del primer ministro israelí a los judíos europeos a que emigren a Israel. El alto precio de la vida, la sensación de inseguridad permanente o la inexistencia de fronteras abiertas con los Estados vecinos son las principales causas de que algunos israelíes busquen establecerse en otros países.

Nadie sabe con certeza el número de israelíes que se han marchado de su país durante estos últimos años. La Oficina Central de Estadísticas de Israel no registra como emigrante a los ciudadanos que abandonan el territorio en el plazo de un año. Pero estas estancias de varios meses en el extranjero, sobre todo por parte de la generación más joven, suele convertirse en la semilla que germina en un momento posterior en forma de emigración definitiva.

Tal es el caso de los muchos israelíes –mayoritariamente askenazíes (de origen centroeuropeo)– que han decidido trasladarse a ciudades como Berlín, de estilo cosmopolita, con una variada oferta cultural y ciertas similitudes con la principal urbe israelí, Tel Aviv. No existen cifras exactas, pero las autoridades calculan que entre 10.000 y 15.000 israelíes se han marchado definitivamente a la capital alemana atraídos, además, por un menor coste de la vida en comparación con los actuales precios en Israel.

Una mudanza que genera una cierta alarma en un amplio espectro de la sociedad, la cual señala a quienes deciden emigrar como traidores para la “causa sionista”. Según recogió el diario estadounidenseNew York Times a finales del año pasado, Aluf Benn, conocido editor del periódico progresista israelíHaaretz, llegó a parodiar con sarcasmo el contrasentido que representa para muchos israelíes que cualquiera de sus compatriotas emigre a Alemania: “¿La gente se muda donde Hitler diseñó la solución final y lo hace felizmente?”, escribió el editor. “El Holocausto es el pilar de mayor importancia de la educación israelí. Ir a Berlín es como: ‘¿Qué no han aprendido nada?’ Es el fracaso máximo del sionismo”.

Sin embargo, una generación más joven, con un desapego mayor respecto de los ideales fundacionales del Estado (que perciben como un acontecimiento ya lejano) y a sus instituciones históricas, siente un profundo abandono. El alto precio de la vivienda, el bajo salario medio de los funcionarios o los contratos precarios de muchos jóvenes generan que miles de ellos viren hacia el pragmatismo económico: “hay que pagar las facturas a fin de mes y si no puedo hacerlo aquí, me iré a otra parte”.

En el verano de 2011 miles de ellos acudieron a las multitudinarias manifestaciones que tuvieron lugar en Israel. Entonces casi medio millón de personas salieron a la calle exigiendo más justicia social, un mayor acceso a la vivienda o mejores servicios sociales. El tiempo demostró que el movimiento de indignados israelíes constituyó un fracaso. Con él aparecieron nuevos partidos como Yesh Atid (“Hay futuro”, en castellano), que en las últimas elecciones generales de enero de 2013 enarboló la bandera del cambio, pero que terminó formando parte de una coalición de gobierno que acabó defraudando nuevamente a gran parte de sus votantes.

Estos y otros acudirán de nuevo a las urnas el próximo 17 de marzo para elegir a quienes serán sus representantes. De acuerdo a una reciente encuesta realizada por el canal del Parlamento (Knéset), el 56% de ellos ejercerá su derecho a partir de variables socioeconómicas. Curiosamente las mismas que motivaron en 2011 la movilización de los indignados.

He aquí cinco razones por las que algunos israelíes deciden hacer las maletas y emigrar a otros países:

El alto coste de la vida. En diciembre del año pasado, el Histadrut, el principal sindicato israelí, logró aumentar hasta los 5.000 shequels (unos 1.150 euros al cambio actual) el salario mínimo para quienes trabajan en el sector privado con la esperanza de extender este incremento a los trabajadores del sector público. Sin embargo, en el último lustro el precio de compra de una vivienda en Israel se ha incrementado en un 55% y el del alquiler en un 30%, inasumible incluso para parte de la clase media. Para las familias con las rentas más bajas la situación empeora, dedicando entre un 30% y un 45 % de todos sus gastos al pago de la casa, lo que repercute en su poder adquisitivo para adquirir bienes básicos como alimentación, educación o medicinas.

Por otro lado, decenas de miles de israelíes jóvenes están convencidos de que nunca podrán llegar a comprarse un inmueble, por mucho que trabajen. Según la Oficina Central de Estadística, el 41% de los ciudadanos del país tiene un descubierto permanente que ronda los 2.000 euros. La mayoría achaca esta situación al elevado coste de la vida, mientras constata cómo el Gobierno encabezado por el primer ministro, Benjamín Netanyahu, dedica gran parte del presupuesto anual a la partida de defensa y a la construcción de asentamientos en la Cisjordania ocupada.

La sensación permanente de inseguridad. Una mayoría de israelíes vive diariamente con la impresión de que el país en el que residen puede desaparecer en cualquier momento, o sea, bajo una constante amenaza existencial. Primero, desde el exterior, por parte de sus vecinos árabes, con quienes mayoritariamente no tiene buenas relaciones (a excepción de Jordania y Egipto, Estados vecinos con quienes sí ha firmado un acuerdo de paz) y hasta enemistades manifiestas como es el caso de Irán, Siria (país con el que sigue técnicamente en guerra) o el vecino septentrional, Líbano. En el caso de Turquía las relaciones suelen ser a menudo tensas, pero los acuerdos económicos y estratégicos firmados entre ambos interesan más a sus respectivos gobiernos que algunas esporádicas enemistades casi siempre precedidas de exacerbadas declaraciones que, con el tiempo, terminan por suavizarse.

Sin embargo, la mayor amenaza para los jóvenes israelíes es percibida desde el interior, no solo desde la depauperada Franja de Gaza (bajo bloqueo terrestre, naval y aéreo desde hace casi 8 años) y la milicia islamista Hamás que la gobierna. También desde una Cisjordania en permanente estado de ebullición, a la espera de que cualquier estallido violento pueda desencadenar una nueva intifada que lleva años sin materializarse, en gran parte por el férreo control que ejerce la Autoridad Nacional Palestina sobre cualquier amenaza desestabilizadora en el seno de su propia población (y en connivencia con Israel). Por tanto, una sensación permanente de inseguridad, externa e interna, que provoca un estrés que muchos ciudadanos no pueden tolerar.

Un país pequeño y polarizado. El israelí medio siente, con frecuencia, una cierta sensación de claustrofobia. Sin fronteras seguras al sur, al este y al norte (y sin un espacio aéreo abierto), se siente encerrado en un territorio demarcado, fuera del cual percibe una hostilidad y que está habitado mayoritariamente por una cultura árabe con la que, en teoría, no siente tener demasiado en común (en la práctica la influencia cultural es obvia, especialmente por la abundante población mizrajím –judíos de origen árabe– que a día de hoy reside en Israel).

En sus escasos 20.000 kilómetros cuadrados viven alrededor de 8 millones de personas. De ellos, más de 3 millones, casi la mitad de la población (un 43, 2%), según datos oficiales, viven en el área metropolitana de Tel Aviv (a sus residentes se les conoce como telavivim). Allí es frecuente escuchar la expresión de que “todo el mundo se conoce”, lo que para algunos israelíes genera igualmente una sensación de confinamiento.

A estos factores cuantitativos se les une otro cualitativo, como es el progresivo incremento de la población religiosa, los conocidos como haredim, frente a la población laica. Este fenómeno ha tenido por ejemplo lugar en muchos de los barrios de Jerusalén, provocando una corriente migratoria hacia los pueblos y asentamientos de la periferia de la capital. Un tanto agobiados por la aplicación estricta de la Ley judía o Halajá por parte de los cada vez numerosos ultraortodoxos –que impiden por ejemplo el funcionamiento del transporte público durante el Shabat y, si pudieran, restringirían también el privado– hace que muchos laicos opten por buscar nuevos horizontes.

Sin contactos, sin oportunidades. En el último Índice de Percepción de la Corrupción difundido por la ONG Transparencia Internacional, referente para evaluar cómo percibe la corrupción el sector público de cada país, Israel quedó en la posición 37 (la misma que España), de un total de 175 países y territorios.

Al igual que España, el nepotismo abunda en Israel y a menudo influye decisivamente en el necesario proceso que tiene que superar cualquier joven a la hora de encontrar un empleo. La cultura de lameritocracia es percibida por la gran mayoría de la población como un imperativo, pero en la práctica, las capacidades y la eficiencia profesional pasan a un segundo plano en un Estado donde son frecuentes los escándalos de corrupción tanto en el ámbito de la política como en el de las instituciones. Dotarse de una buena educación no es garantía tampoco de conseguir un buen trabajo y la calidad del empleo a veces incluso dependerá de las relaciones que se hayan forjado durante la realización del servicio militar (obligatorio en Israel para hombres y mujeres por un período de 3 y 2 años, respectivamente), por ejemplo en el ámbito de las empresas de tecnología.

Años en el Ejército a cambio de poco. A los 18 años cualquier israelí debe ingresar en el Ejército. Pocos son los llamados refuseniks (palabra hebraizada de origen ruso, con la que se designa a los objetores de conciencia) y muchos los que conceptúan enrolarse en el Ejército como un deber social, bien enraizado en la identidad colectiva desde muy temprana edad. Sin embargo, algunos de quienes, convencidos, acuden a filas, perciben que la contraprestación que el país les devuelve –por ejemplo en forma de servicios sociales– a cambio de años de “servicio a la patria”, resulta insuficiente. Y eso a pesar de los elevados impuestos que se pagan en el país.

Por otro lado, hay quien percibe que el tiempo empleado en el servicio militar resta capacidad competitiva en la futura inserción al mercado laboral si ésta se persigue en el extranjero. Por ejemplo, los jóvenes (hombres) que, una vez terminado el servicio militar, se matriculen en una carrera superior, terminarán sus estudios tres años más tarde que la media de su entorno europeo. Por consiguiente, para ellos el Ejército sí supone un inconveniente si buscan desarrollar su vida profesional por algunos años en el extranjero.




América, en el Marco de elección del Nuevo Secretario General de la OEA

El 18/03/2015  en las instalaciones del Club Rotario Capitulo Tegucigalpa, atendiendo gentil invitación del Abog. Marvin Espinal;   en representación de ADAH, el  Dr. Omar Andrés García Calderón impartió la conferencia "América en el Marco de Elección del Nuevo Secretario General de la OEA:  Luis Almagro".
La misma, fue de especial interés para los asistentes que tuvieron la oportunidad de conocer sobre tendencias  mundiales y regionales   y que culminó con preguntas  sobre los proximos  desafíos que enfrenta Honduras ante estas nuevas realidades que vive América hoy caracterizada por su geopolitica y geoestrategia inigualable,   sus codiciables recursos naturales y energéticos, la paz fronteriza, población joven, la integración y el respeto a la soberanía de los pueblos, inequidad social y economica, flagelos del crimen organizado transnacional y sus colaterales,  la nueva cara del populismo de derecha y de izquierda, ingobernabilidad democrática, y resistencia de etnias ancestrales que gritan "toda vía seguimos aqui". .

ADAH dona mochilas escolares

Recientemente ADAH entregó mochilas escolares a varios/as niños/as mediante actividades de apoyo comunitario, en la semana de inicio oficial de clases del 2015, Republica de Honduras, en la actividades estuvieron participando socios y voluntarios de la misma.








Las leyes siguen discriminando a las mujeres en todo el mundo

Por Thalif Deen

Mujeres de Zambia reclaman una representación política igualitaria. Crédito: Richard Mulonga / IPS
NACIONES UNIDAS, 19 feb 2015 (IPS) - Decenas de países mantienen numerosas leyes que discriminan a las mujeres y legalizan la poligamia, la violación marital y el secuestro, entre otras cosas, en contravención de diversos tratados y resoluciones internacionales.
Arabia Saudita, Bahamas, Chile, República Democrática del Congo, Cuba, República Dominicana, India, Irán, Kenia, Malí, Malta, Nicaragua, Nigeria y Yemen, entre otros, pertenecen a este grupo de países con discriminación sexual, denunció en un estudio de la organización Igualdad Ya, con sede en Estados Unidos.
Los mismos gobiernos y personas que condenan la igualdad de derechos para las mujeres como nociones extranjeras, occidentales, coloniales o inmorales, o piden "paciencia" o sensibilidad cultural "no tienen ningún reparo en emplear la medicina, las armas, la tecnología, la educación, los medios de comunicación y, probablemente, el Viagra y la pornografía de Occidente”: Sanam Anderlini.
“Nuestro informe es una muestra representativa de discriminación sexual en las leyes de una serie de países, que perjudican o limitan a las mujeres o niñas a lo largo de su vida de muchas maneras”, explicó a IPS la asesora legal de Igualdad Ya, Antonia Kirkland.
“Instamos no solo a estos países, sino a todos los gobiernos del mundo, que revoquen inmediatamente toda ley restante que discrimine por motivos de sexo, como se pide en la Plataforma de Acción de Beijing de 1995″, exhortó.
En 2000, la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) fijó el plazo de 2005 para hacerlo, recordó.
Este año, la ONU, con el liderazgo de ONU Mujeres, conmemorará el 20 aniversario de la histórica Conferencia de la Mujer de Beijing analizando sus éxitos y fracasos.
El análisis de Igualdad Ya, lanzado el 14 de este mes, identifica decenas de leyes discriminatorias.
Por ejemplo, en Malta, si un secuestrador “tras secuestrar a una persona, se casa con (ella), no será pasible de acciones legales”. Nigeria considera lícita la violencia “de un marido con el propósito de corregir a su esposa”. En República Democrática del Congo “la mujer está obligada a vivir con su marido y a seguirlo dondequiera que él crea conveniente”. Y en Guinea “la mujer puede tener una profesión distinta a la de su marido a menos que él se oponga”.
La hipocresía y el doble discurso están generalizados, no solo con respecto a la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (Cedaw) o el Plan de Acción de Beijing, sino también en cuanto a la Declaración Universal de Derechos Humanos, que todos los países firmaron, aseguró Sanam Anderlini, directora de la Red Internacional de Acción de la Sociedad Civil (ICAN), una organización independiente de Estados Unidos.
Según Anderlini, el problema se agrava por la falta de equidad básica. Por ejemplo, no hay igualdad de remuneración para hombres y mujeres en Estados Unidos.
“Tenemos que llamarlo por lo que es, sexismo aprobado universalmente”, subrayó a IPS.
Se ponen excusas culturales para impedir el cambio de la ley en cada contexto, pero dada lo generalizada que es la situación, “tenemos que ser sinceros, es sexista y tiene que ver con el poder”, sostuvo Anderlini.
El informe señala que en 2014 Kenia adoptó una nueva ley de matrimonio que permite la poligamia, incluso sin el consentimiento de la primera esposa.
Malí modificó su Código de Familia en 2011 y rechazó la oportunidad de eliminar el artículo discriminatorio referido a la “obediencia de la mujer”, mientras que el nuevo Código Penal de Irán aprobado en 2013 estipula que el testimonio de una mujer vale menos que el de un hombre.
No existen motivos válidos para que los países destacados por el informe, y muchos más, no modifiquen sus leyes, afirmó Kirkland, de Igualdad Ya.
Los derechos de las mujeres y las niñas deben estar protegidos y promovidos para que puedan comenzar la vida en igualdad de condiciones y alcanzar su pleno potencial, destacó.
“Sin igualdad en la ley, jamás podrá haber igualdad en la sociedad”, sostuvo Kirkland.
Actualmente, el Comité de la ONU para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer se encuentra en sesión en Ginebra, como lo hace periódicamente, para examinar los informes de varios de los 188 Estados parte de la Cedaw.
En el actual período de sesiones, el Comité de 23 expertos independientes examina la aplicación de la Cedaw por parte de Azerbaiyán, Dinamarca, Ecuador, Eritrea, Gabón, Kirguistán, Maldivas y Tuvalu.
Las leyes discriminatorias citadas en el informe también incluyen la ley de matrimonio de Kenia, aprobada en 2014. “El matrimonio celebrado por el derecho consuetudinario o el derecho islámico se presumirá que es polígamo o potencialmente polígamo”, establece.
Una ley aprobada por India en 2013 señala que “las relaciones sexuales o los actos sexuales de un hombre con su propia esposa, siendo la esposa no menor de 15 años de edad, no constituyen violación”.
Leyes similares en Bahamas y Yemen también permite la violación marital.
En Estados Unidos, una niña o niño nacido fuera del matrimonio solo recibirá la ciudadanía si se establece “una relación sanguínea entre la persona y el padre” o si “el padre (salvo que haya fallecido) haya acordado por escrito brindar apoyo financiero a la persona hasta que… cumpla 18 años”.
En Arabia Saudita una norma de 1990 impone la prohibición de “la conducción de automóviles por parte de las mujeres”, ya que “es una fuente de vicios innegables”.
Y en Chile el Código Civil establece que “el marido es jefe de la sociedad conyugal, y como tal administra los bienes sociales y los de su mujer”.
Es hora de que haya un índice anual de países que exhiba claramente su hipocresía en relación con la igualdad de género, recomendó Anderlini, de la ICAN.
Las declaraciones públicas, las promesas e incluso las ratificaciones no tienen sentido si no hay medidas ni resultados positivos, expresó.
“¿Por qué no contar con un proceso… por el cual los países obtengan reconocimiento según sus acciones (o) resultados demostrables, y no solo por lo que dicen o firman?”, sugirió.
Un análisis de la historia, la religión o las tradiciones de muchos países revela pruebas abundantes sobre los derechos y la igualdad de las mujeres, pero quienes interpretan y relatan el pasado, habitualmente los hombres, las borran, observó la activista.
El islam, por ejemplo, no solo afirma que las mujeres y los hombres fueron creados iguales, sino que defiende expresamente la igualdad de derechos en referencia a la educación y la remuneración, entre otras cosas, explicó.
Los mismos gobiernos y personas que condenan la igualdad de derechos para las mujeres como nociones extranjeras, occidentales, coloniales o inmorales, o piden “paciencia” o sensibilidad cultural “no tienen ningún reparo en emplear la medicina, las armas, la tecnología, la educación, los medios de comunicación y, probablemente, el viagra y la pornografía de Occidente”, concluyó.
Editado por Kanya D’Almeida / Traducido por Álvaro Queiruga
 
© Reproducir este artículo|     |  Imprimir |  |English version
 
Republicar |     |  Imprimir |  |English version