¿Por qué huyen los inversores despavoridos de China?

01 marzo 2016      Gonzalo Toca

La gran evasión: han salido del gigante asiático más de 700.000 millones de dólares en solo 13 meses.
La fuga de capitales ha superado los 630.000 millones de dólares en la segunda economía mundial en 2015 y se está acelerando en 2016. ¿De qué tienen tanto miedo los inversores?
Hace pocas semanas decíamos que no existían motivos para el pánico en el sentido de que era (y es)altamente improbable un colapso financiero de grandes proporciones o un frenazo del crecimiento tan drástico que provoque un grave malestar entre la población y, en consecuencia, la desestabilización del Gobierno.
Sin embargo, hay que reconocer que no sería la primera vez que el temor de los inversores hace realidad un acontecimiento que pocos años antes se hubiera considerado remoto. Es erróneo pensar que los mercados anticipan tendencias o ven el futuro; lo que hacen es provocar acontecimientos y, entre ellos, algunos totalmente inesperados para la inmensa mayoría de los observadores.
Un hombre camina en el distrito donde se concentran los negocios en Pekín. Fred Dufour/AFP/Getty Images
Un hombre camina en el distrito donde se concentran los negocios en Pekín. Fred Dufour/AFP/Getty Images
En el caso de China, los inversores locales y extranjeros –los mercados– han empezado a dudar de la capacidad divina del Partido Comunista. “Antes se creía que iban a  poder gestionar sin muchos sobresaltos el cambio de modelo económico, pero el verano pasado no gestionaron correctamente el desplome de la Bolsa y, desde entonces, todos hemos empezado a dudar”, reconoce a esglobal Albert Enguix, gestor de GVC Gaesco Gestión.
Hasta hace pocos meses, el pensamiento y estado de ánimo dominantes sobre China los encarnaba el economista Nicholas Lardy, experto del Peterson Institute en Washington. Sus argumentos, bien expresados en un análisis para The New York Times, podían resumirse así: China crece demasiado en empleo no agrícola, en PIB o en salarios para que podamos hablar de un aterrizaje brusco de su economía, la transición hacia el sector servicios los ha convertido en el principal motor de su PIB durante los últimos tres años, la deuda es grande pero manejable, la Bolsa se ha desplomado porque estaba artificialmente hinchada y las turbulencias financieras son en parte la consecuencia de que las reformas van en la buena dirección.
Ésa era la narrativa mayoritaria hasta el verano pasado, pero ahora mismo el consenso se inclina mucho más hacia el lado de analistas mucho más escépticos. Ellos consideran, para empezar, que el gobierno comunista ni está haciendo los deberes ni se puede asegurar que vaya a hacerlos a partir de ahora. Moreno Bertoldi y Annika Melander, dos economistas de la Comisión Europea, subrayan entre las reformas pendientes la de las empresas estatales, la de las desequilibradas cuentas de las administraciones locales y nacionales o la del sector financiero. La convicción generalizada de los escépticos es que, cuanto más tiempo pase, más se agravará la situación y más drásticas, impopulares y peligrosas para la estabilidad del Gobierno tendrán que ser las medidas que tome.
El experto en finanzas y profesor de la escuela de negocios de la Universidad de Pekín Michael Pettis advierte de que Xi Jinping tiene solo tres opciones políticas: asumir que el desempleo aumente con la ralentización del crecimiento, continuar acumulando más deuda como si no hubiera mañana para financiar planes de estímulo y obligar a los endeudadísimos gobiernos locales a vender activos para devolver el dinero que les prestaron o para transferir renta a los hogares y animar así la demanda y el consumo.
Son mayoría los analistas que, como Albert Enguix, gestor de GVC Gaesco Gestión, que comparten la premisa de que “la principal amenaza para la economía china” es el burbujón de deuda local y privada. También están de acuerdo en que Pekín puede estar subestimando en público la gravedad de la situación porque, como admite Enguix, “la sociedad china está relativamente poco bancarizada y los préstamos que se dan los particulares entre sí no aparecen en ninguna estadística oficial”.
Hay muchos más datos sobre las operaciones de entidades financieras convencionales y no convencionales (shadow banking) y el paisaje que dibujan no es tranquilizador. Según Michael Pettis, los reguladores del gigante asiático han manipulado la moneda manteniéndola devaluada y ha subsidiado cientos de miles de millones de créditos canalizándolos –a través de las entidades financieras– hacia las empresas (sobre todo públicas) exportadoras, constructoras o industriales y a los gobiernos locales, mientras los hogares, cuyos ahorros se utilizaban para financiar esos créditos, tenían que asumir el castigo de la inflación, unos tipos de interés bajísimos y una oferta paupérrima de productos para rentabilizar su dinero.

El fin de una era
Los escépticos creen que el modelo de ayudas públicas masivas a las compañías industriales y préstamos con precios de chiste para las administraciones locales fomenta lógicamente la multiplicación de la deuda, y aseguran que está agotado. Alicia García-Herrero, economista jefe de Natixis para Asia Pacífico, reconoce a esglobal que la principal motivación de la salida masiva de capitales de China es “el miedo a que el viejo modelo chino ya no dé más de sí y a que, por eso mismo, los planes de estímulo ya no sirvan para generar altísimas cifras de crecimiento porque la economía se encuentra demasiado endeudada”.
Víctor Alvargonzález, director de estrategia de Tressis, SV, matiza que “los planes de estímulo pueden servir para equilibrar el ángulo de caída del aterrizaje, que no es poco, pero ahí acaba su utilidad. A la larga la economía China tiene que digerir sus excesos. Y lo hará, pero el proceso es traumático”.
Aunque el Fondo Monetario Internacional asume que la vieja dinámica era insostenible y aconseja una reforma urgente y en profundidad, lo cierto es que no podrá ser muy urgente porque el Gobierno se enfrenta a una enorme resistencia por parte de los antiguos sectores estratégicos y de los políticos afines. Están enganchados a la droga del crédito fácil, han construido su poder gracias a las empresas y los reguladores del antiguo modelo… y retrasarán todo lo que puedan las medidas que los debiliten. No es extraño que los bancos chinos hayan concedido en enero casi más créditos que nunca en ese mes.
¿Pero de cuánto tiempo dispone exactamente Pekín? Michael Pettis advierte de que la cuenta atrás es más rápida y sus consecuencias mucho más intensas de las que esperan los que sueñan, según él, con un aterrizaje tranquilo y ordenado. Va a ser más rápida porque China tiene  lo que los financieros llaman una “balanza invertida”, que significa que sus políticas aceleran la tendencia que lleve la economía en ese momento (el crecimiento es más veloz y la caída también es más vertiginosa). Y va a ser más intensa porque si la deuda es el cáncer de la segunda economía mundial, todos los estímulos que están utilizándose multiplicarán el dolor del ajuste cuando se produzca.
Esta narrativa de los que hasta ahora se consideraban catastrofistas solo ha empezado a imponerse gradualmente por lo ocurrido durante los últimos dos años: el enfriamiento del crecimiento (que nadie sabe hasta dónde llega porque las cifras oficiales no son fiables), la alarma por una deuda total (probablemente subestimada) del 240% del PIB, la sospecha de que el sector servicios depende demasiado del ladrillo y la industria y puede caer con ellos, la bomba de tiempo que suponen las pensiones después de la aplicación durante décadas de la doctrina del hijo único y la convicción de que Pekín ya no es omnipotente frente a los mercados tal y como se demostró con la crisis bursátil del verano pasado.

Miedo a la moneda
Estas circunstancias y el creciente consenso en torno al diagnóstico de los escépticos han llevado a Xi Jinping a anunciar reformas por el lado de la oferta que aumenten la renta de los hogares y a ordenar a los reguladores que intenten estabilizar los mercados financieros y el yuan, que ha soportado varias devaluaciones y continuará perdiendo fuelle en 2016 de acuerdo con las previsiones de Goldman Sachs.
Según afirma a esglobal Víctor Alvargonzález, director de estrategia de Tressis, SV, uno de los grandes temores de los inversores es “que las autoridades chinas, aunque oficialmente lo nieguen, pretendan seguir devaluando gradualmente el yuan como forma de solucionar su mayor problema, que no es otro que el exceso de producción”.
Muchos analistas cuentan con que, para manipular a voluntad la divisa, será necesaria la imposición de unos controles de capitales mucho más duros de los que ahora existen, porque, en principio, es la fórmula con la que menos reservas tendrían que invertir para teledirigir el valor de su moneda (solo pueden utilizar una fracción de las reservas a corto plazo) y porque eso les permitiría mantener un tipo de cambio más o menos fijo y una política monetaria autónoma. En resumen, es la opción más barata y la que le resta menos poder al Gobierno de Xi Jinping.
Así las cosas, cada vez son más los inversores y ahorradores locales e internacionales que temen quedarse atrapados en una economía en proceso de enfriamiento, con una moneda que cada vez va a valer menos y con unos controles de capitales que les van a impedir sacar su dinero de allí. La respuesta, lógicamente, es que el ritmo de la huida se ha multiplicado: si en todo 2015 salieron del país 630.000 millones de dólares, solo en los meses diciembre y enero la cifra llegó a casi 220.000 millones.
Por eso, los capitales huyen como alma que lleva el diablo y la violencia de su galope retumba en España, América Latina o Estados Unidos.

Argentina sin marcha atrás con China

Por Fabiana Frayssinet
Recreación de una de las dos represas en construcción para el aprovechamiento del río Santa Cruz, en la sureña provincia del mismo nombre, en Argentina. El proyecto contempla una inversión de 5.000 millones de dólares, 85 por ciento financiados por China y fue adjudicado a un consorcio donde participa una empresa de la potencia asiática. Crédito: Represas Patagonia
Recreación de una de las dos represas en construcción para el aprovechamiento del río Santa Cruz, en la sureña provincia del mismo nombre, en Argentina. El proyecto contempla una inversión de 5.000 millones de dólares, 85 por ciento financiados por China y fue adjudicado a un consorcio donde participa una empresa de la potencia asiática. Crédito: Represas Patagonia
BUENOS AIRES, 17 feb 2016 (IPS) - El nuevo gobierno de Argentina revisa varios grandes proyectos acordados con China. Pero más allá de cambios de forma y de prioridades, no se vislumbra una marcha atrás en una alianza a la que Beijing dio rango de estratégica e integral.
Evaluar o cancelar lo que se considerase “poco transparente” o “secreto” en esta relación formó parte de las promesas electorales de Mauricio Macri, cuya Presidencia comenzó el 10 de diciembre, reiteradas en el comienzo de su gestión.
Su predecesora, la centroizquierdista Cristina Fernández (2007-2015), promulgó en marzo de 2015 un grupo de leyes que dieron vida a un convenio marco de cooperación en materia económica y de inversiones con China.
Se consolidó así una “alianza estratégica integral”, según la ha categorizado Beijing, en lo que representa el undécimo escalón de los 14 en que el gobierno chino clasifica a sus socios internacionales.
Durante la campaña que lo llevó al poder, Macri y los suyos criticaron ásperamente los acuerdos con China, pero pasada la efervescencia electoral, el nuevo gobierno cambió de tono.
“No podemos negar el peso de China en el mundo. No hace a los intereses de la Argentina romper con China”, ratificó la nueva canciller, Susana Malcorra, ubicando este vínculo en “una relación equilibrada con el mundo”.
De hecho, Macri utilizó el mismo diciembre el acuerdo swap (intercambio de divisas entre sus bancos centrales) con China vigente desde 2014, en lo que constituyó su primera medida para fortalecer las alicaídas reservas internacionales argentinas.
Además, escogió como su embajador ante Beijing a Diego Guelar, un diplomático considerado un impulsor de la alianza sino-argentina.
“Los pactos internacionales hay que respetarlos… Algunos creen que si incumplimos con los chinos eso va a ser bien visto, entre comillas, por Estados Unidos o por Europa”, sostuvo Guelar en una entrevista con el diario Perfil.
“Todo lo contario: el que incumple con unos incumple con los otros; es decir, una Argentina previsible, que cumple con sus compromisos internacionales, que es leal con sus socios extranjeros, es un dato central de esa credibilidad que tenemos que desarrollar a pleno”, enfatizó.
El embajador de China en Buenos Aires, Yang Wanming, recordó que su país figura como la tercera fuente de inversiones para Argentina, y que en el último lustro el monto de inversiones y las operaciones de adquisición y fusión en Argentina, ronda los 8.300 millones de dólares.
La continuidad de esos proyectos “tendrán un efecto ejemplificador para la cooperación sustancial sino-argentina en el futuro”, planteó.
Así que el pragmatismo parece ganar otra vez al discurso político.
Argentina sin marcha atrás con China
Interior de un vagón de una línea del tren interurbano de Buenos Aires, que conecta el barrio de Retiro con Tigre, una localidad de la región metropolitana de la capital de Argentina. Estos vagones, de fabricación china, son parte de los acuerdos comerciales y de inversión de los dos países en el sector ferroviario. Crédito: Fabiana Frayssinet/IPS
“La relación con China explica en buena parte los años de crecimiento económico después de la crisis de 2001. Aproximadamente desde 2009, se verifica un crecimiento muy importante en las inversiones chinas en América Latina”, recordó a IPS el académico argentino Gonzalo Paz.
“Los anuncios de la revisión de los acuerdos se da tanto como consecuencia de la campaña electoral, como por la necesidad de hacer un estudio completo de todos los temas de la relación, y en particular de los megaproyectos que se cerraron en la etapa final de la Presidencia anterior”, opinó.
Paz, especialista en las relaciones entre el Este Asiático y América Latina de la estadounidense Universidad de Georgetown, cree que Macri buscará ampliar sus vínculos con socios históricos como Italia, Francia y destrabar sus relaciones con Estados Unidos.
“Pero una potencia de primera magnitud mundial como China debe seguir siendo un socio central de Argentina”, añadió.
En una entrevista a la revista cultural argentino-china Dang Dai, Guelar anunció que, en todo caso, revisarán cuestiones que “se hicieron mal o desprolijamente”.
“Creo que las críticas que se hicieron a esos proyectos van a suponer cambios pero no una ruptura de la relación con China”, señaló a IPS el director de Dang Dai, Néstor Restivo, coautor del libro “Todo lo que necesitas saber sobre China”, de la editorial Paidós.
“Hacia adelante será fundamental ver qué nuevas áreas de cooperación se abren o proyectos se desarrollan, es decir sería un grave error sólo enfocarse en el manejo de los proyectos surgidos en la etapa anterior y no tener una política proactiva”, consideró Paz.
Mirada sobre megaproyectos
Entre los proyectos que se revisarían, uno de los más emblemáticos es el de la construcción del Complejo Hidroeléctrico Néstor Kirchner-Jorge Cepernic, en la sureña  y patagónica provincia de Santa Cruz, por un valor de 5.000 millones de dólares, 85 por ciento financiados por China.
La obra fue adjudicada en 2013 al consorcio Represas Patagonia, encabezado por las empresas argentinas Hidrocuyo y Electroingeniería y la china Gezhboua Group, e incluye la construcción de dos represas sobre el río Santa Cruz.
El complejo generaría 1.740 megavatios, que satisfacerían al completarse la obra en 2020 ocho por ciento de la demanda eléctrica del país, acuciado por una crisis energética.
Otro megaproyecto, acordado en noviembre, es el de la construcción de dos centrales nucleares, que serían la cuarta y la quinta del país y que contarán con más de la mitad de componentes argentinos y con una inversión de unos 15.000 millones de dólares, que China financiaría también en 85 por ciento.
El acuerdo incluye transferencia tecnológica china y exploración conjunta de  terceros mercados.
“Creo que no va a haber marcha atrás en la relación con China” y lo mismo sucederá con el complejo hidroeléctrico, que además de estar en marcha se otorgó en una licitación internacional, enfatizó Restivo.
“Es la mayor obra que actualmente tiene China en el mundo, fuera de China….Si el nuevo gobierno entiende que hubo alguna irregularidad, irá por otros carriles, pero es casi imposible pensar en un detenimiento de esa obra”, subrayó.
Sobre las centrales nucleares, Restivo piensa que puede haber cambios, a partir del plan estratégico energético del nuevo gobierno.
“Pero hay cartas de intenciones firmadas, y no quedaría del todo bien ir para atrás con los chinos, aunque todo es negociable”, evaluó el economista y sinólogo.
“Los chinos protestarían si se quedaran afuera de lo que ya está firmado pero son lo suficientemente flexibles o pragmáticos como para ver de qué manera compensar eventualmente un negocio que se perdería en esto”, evaluó.
El proyecto de cuya suerte más duda Restivo es el suscrito en agosto pasado entre los dos gobiernos para la renovación de los trenes y la red, que comunica a 17 provincias, de la empresa ferroviaria pública Belgrano Cargas y Logística.
El acuerdo estableció un primer tramo de financiamiento chino de 2.400 millones de dólares, más otro posterior de 2.470 millones, y preveía en el futuro el transporte de producción agroalimentaria argentina y brasileña hasta puertos chilenos en el océano Pacífico.
En la ola de despidos de empleados públicos lanzada por el nuevo gobierno se desmanteló la plantilla de la empresa Fabricaciones Militares, encargada de construir un millar de vagones, con más de 80 por ciento de componentes nacionales, una parte clave en la reconstrucción de la industria ferroviaria local.
“Es muy posible que ahora no contemos más con la parte que a uno le interesa más, que los acuerdos con China sirvan para industrializar a Argentina y no solo sirvan al interés chino”, lamentó Restivo.
Más allá de estas incertidumbres,  el embajador Wanming apuesta a más: “Promover un nivel más alto en la alianza estratégica integral” de Beijing con Buenos Aires.
Editado por Estrella Gutiérrez


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Alarma en Europa: la debilidad del Deutsche-Bank; puede provocar un colapso similar al de Lehman Brothers

Al hablar de la crisis de 2008, todo el mundo nombre a Lehman Brothers. El gran banco de inversión norteamericano era el paradigma del ‘too big to fail’: lo enorme de su negocio hacia imposible su caída. Pero lo impensable sucedió y la firma echó el cierre el 14 de septiembre de 2008, día negro para la historia de Wall Street.

Han pasado casi 8 años de aquello y parece que lo imposible vuelve a hacerse posible, pero esta vez al otro lado del charco. El Deutsche Bank, el banco más grande de la primera economía europea, está tambaleándose en bolsa. Desde el 1 de enero de 2016, sus acciones se han depreciado un 40%, liderando el desplome bursátil general en el que se encuentran las entidades financieras europeas.


La situación es tan grave que un portavoz del banco ha tenido que salir a defender la robustez de la empresa asegurando que el banco tiene fondos para pagar sus deudas. Desde 2011 nadie había tenido que defender en público las cuentas de un banco en el Viejo Continente.

Pero los mercados creen otra cosa. Las acciones Deutsche Bank están en mínimos de 1984. Hace tan solo 40 días, cada título cotizaba a 22,53 euros, y ahora rondan los 13,50 euros.

Este bajón general está causado por rumores que aseguran que el banco va a ser incapaz de devolver la deuda de 4.600 millones que ha contraído estos últimos años. La realidad es que el banco tiene unos 1.000 millones presupuestados en 2016 para hacerlo, y este año solo tendría que devolver 350 millones.

Para espantar los malos augurios, el banco se defiende asegurando que, en caso de necesidad también dispondrá este año de 4.300 millones de euros provenientes de la posible venta del 20% del banco chino Hua Xia Bank. Y por si quedaban dudas, también ha anunciado un ambicioso plan de recompra de bonos para subir su cotización.

Otro banco europeo que está en problemas es Bankinter. La entidad española ha recibido una notificación proveniente de Estados Unidos en el que se le reclama 2.820 millones de euros por culpa de una reclamación relacionada con las pérdidas sufridas por inversores estadounidenses. Bankinter comercializó 10 productos que contenían activos tóxicos. El asunto se dirimirá en los tribunales.

Nicaragua elogiada por el FMI

Nicaragua vista por el FMI

Destacan la evolución positiva de todos los indicadores económicos del país, y la caída drástica de la pobreza, con un aumento del 33% en el consumo per cápita.

Lunes 1 de Febrero de 2016
Del comunicado del FMI:

El 28 de enero de 2016, el Directorio Ejecutivo del Fondo Monetario Internacional (FMI) concluyó la consulta del Artículo IV con Nicaragua.

La evolución económica de 2015 ha sido en general muy positiva. El crecimiento, después de alcanzar el 4,7% en el 2014, se espera que sea moderado debido a los efectos de la sequía y la disminución de los precios de las materias primas; el PIB real creció un 3,9% en el primer semestre del año. La inflación se redujo al 3% en octubre, debido principalmente a la disminución de costos de los alimentos y del transporte. La inflación subyacente se mantuvo estable en torno al 6,5%.

El déficit del sector público consolidado se amplió a 2% en 2014 (1,3% del PIB en 2013), debido en gran parte a la disminución de las subvenciones procedentes de la colaboración de petróleo con Venezuela. Sin embargo, el ratio de deuda pública se redujo a alrededor del 41% del PIB en 2014 del 43% en 2013. La posición fiscal a agosto de 2015 mejoró con relación al mismo período de 2014. Esto se explica en gran parte por un mejor desempeño a nivel del gobierno central que ha compensado el deterioro de la balanza fiscal de las empresas de propiedad estatal.

El déficit por cuenta corriente mejoró a 7.1% del PIB en 2014, en gran parte debido a una factura petrolera más pequeña. Sin embargo, el déficit por cuenta corriente se deterioró en el primer semestre de 2015 ya que el país se enfrentaba a un entorno externo menos favorable. En particular, los resultados de exportación se debilitaron como resultado de la disminución de los precios de las materias primas y la expiración del acuerdo de comercio preferencial con los Estados Unidos a finales de 2014.

El sector financiero parece seguir siendo robusto a pesar del todavía alto crecimiento del crédito. En agosto de 2015, los coeficientes de solvencia (13,3%) fueron por encima del nivel de regulación del 10%, y los ratios de morosidad, incluyendo los préstamos reestructurados, se mantuvieron por debajo del 3%. El crecimiento del crédito al sector privado se ha desacelerado, pero sigue siendo alto (20%), en particular para los consumidores y el crédito comercial, y continúa superand la tasa de crecimiento de los depósitos.

La pobreza ha caído drásticamente y se ha avanzado en la igualdad de género, pero el acceso a educación sigue siendo un lastre para el crecimiento. La encuesta de hogares 2014 revela que el 29,6% de la población vive en la pobreza (42,5% en 2009), y el 8,3% en la pobreza extrema (14.6% en 2009). 

El consumo per cápita aumentó en un 33%, ayudado por una caída en el tamaño medio de los hogares y un aumento de las remesas per cápita. Nicaragua ha logrado avances en la mejora de la igualdad de género. Sin embargo, a pesar de algunas mejoras en las tasas de finalización de la escuela primaria (de 74% en 2005 a 80,4% en 2010), encuestas de empresas privadas sugieren que la falta de habilidades laborales sigue siendo un cuello de botella para el crecimiento. 

La perspectiva a medio plazo sigue siendo ampliamente favorable. Se espera que el crecimiento se acelere moderadamente en 2016, debido a la recuperación prevista de la demanda externa y un aumento del gasto relacionado con las elecciones, lo que resultaría en una política fiscal más expansiva.

En el mediano plazo, el FMI estima que el crecimiento convergerá a su potencial de 4%. Se espera que el déficit por cuenta corriente se incremente a 8,5% del PIB, al tiempo que se espera un deterioro de los términos de intercambio.

Ver comunicado completo (en inglés).


MÁS SOBRE ESTE TEMA

Honduras visto por el FMI a marzo de 2015

Marzo de 2015
La entidad señala que el país ha avanzado en el proceso de estabilización económica y que se han superado las metas cuantitativas fijadas para diciembre de 2014.

Del comunicado del Fondo Monetario Internacional (FMI): 

Un equipo del Fondo Monetario Internacional (FMI), liderado por el Sr.

FMI aprueba $202 millones para Honduras

Octubre de 2010
El FMI aprobó un acuerdo Stand-by de 18 meses para apoyar los esfuerzos del país orientados el restablecimiento de estabilidad macroeconómica.

El Directorio Ejecutivo del Fondo Monetario Internacional (FMI) aprobó financiamiento para un programa de 18 meses a favor de Honduras por un total de DEG 129,5 millones (aproximadamente US$201,8 millones) para apoyar los esfuerzos del país orientados al restablecimiento de estabilidad macroeconómica y avanzar en la implementación de reformas económicas consistentes con los objetivos de crecimiento y reducción de la pobreza en Honduras.

Moody's mejora calificación soberana de Nicaragua

Julio de 2015
Mejor capacidad para manejar las cuentas fiscales y la tendencia al alza en la inversión extranjera son factores por los que la calificadora subió la nota de la deuda desde B3 a B2.

Del comunicado de Moody's:

Nueva York, Julio 10, 2015 -- Moody's Investors Service subió las calificaciones en moneda local y extranjera del gobierno de Nicaragua a B2 de B3 y mantuvo una perspectiva estable.

Informe Económico Regional 2015

Octubre de 2015
Puesta al día sobre la economía de una región que en su conjunto es la séptima economía más grande de América Latina y el Caribe.

Resumen ejecutivo del Informe Económico Regional 2015 publicado por la Secretaría de Integración Económica Centroamericana (SIECA):

En 2014 el escenario mundial estuvo condicionado por las tensiones geopolíticas que agudizaron fenómenos como la caída en los precios del petróleo y fluctuaciones de oferta y demanda en los mercados internacionales. La economía mundial creció 3.4% en 2014, reflejando un repunte en las economías avanzadas y una desaceleración en las economías en desarrollo, aunque los mercados emergentes aún explicaron 3/4 del crecimiento global.