ejepolitico: ¿Cuál es el verdadero costo del mundial?

¿Cuál es el verdadero costo del mundial? 
por: Alejandro Góngora
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A prácticamente horas de que inicie el mundial del 2014, los grandes consorcios televisivos, industrias de marketing internacional, y los espectaculares equipos de fútbol con sus respectivas estrellas internacionales, así como  un estimado de 600 mil aficionados pronto estarán presentes en Brasil, sede de la Copa del Mundo.

La pintura todavía fresca en algunas de las 12 sedes mundialistas, pues hasta el momento no todos los estadios e infraestructura programada para este evento ha sido finiquitada por los organizadores, pone en entre dicho los más de $ 11 mil millones de dólares de inversión que se han registrado para este evento, además de la capacidad de los operadores y autoridades brasileñas en su organización, ya que se ha catalogado a estos juegos como los más caros de una Copa Mundial hasta la fecha.

Ciudadanos brasileños descontentos, de variados sectores laborales y sociales que están pagando una gran parte del proyecto con el aumento en los precios a los servicios públicos, en un país con más de 40 millones de habitantes en situación de pobreza extrema, se han montado en olas de manifestaciones en contra de la Copa del Mundo. Y es probable que continúen haciéndolo, usando la publicidad y reflectores del evento para llamar la atención sobre los problemas de la desigualdad social, pobreza, corrupción y represión por parte de las autoridades.

El nivel de insatisfacción de los ciudadanos por que Brasil sea sede del mundial es del 72 por ciento. Desde que se supo que serían anfitriones, 6 de cada 10 encuestados comentaron que ser sede del mundial es malo para el país, ya que los miles de millones de dólares gastados en el torneo serían mejor invertidos en servicios de salud, seguridad, escuelas y transporte público, lo demuestra el nivel de frustración generalizada que existe por el estado de la economía y el desempeño de la presidenta Dilma Russef, según la encuesta realizada por el PewReserch Center con sede en Washington.

La historia de la Copa Mundial que se jugará en este mes de junio es claramente mucho más que un deporte, pues entreteje los hilos de la economía, política, riesgos de seguridad, infraestructura, cultura social y geografía; una oportunidad para que Brasil muestre su crecimiento como una economía emergente, como un país democrático y con un liderazgo en la región de América del Sur; contraste que se ha dado con las recurrentes manifestaciones, por ejemplo: la de los maestros alzando la voz “vale más un maestro que Neimar”, o la de los policías exigiendo el 15.8 por ciento del aumento salarial, el paro laboral de los trabajadores del metro y no podría faltar las protestas de los ambientalistas sobre la explotación de la flora y fauna en la selva de amazonas.

Aunque en los últimos años se ha erradicado la violencia por racismo en el deporte y en Brasil no existe manifestación de grupos aliados a las ideologías terroristas, no están exentos de amenazas de este tipo, sin embargo la criminalidad en las favelas sigue siendo una preocupación por parte de las autoridades brasileñas, que para contrarrestar lo antes mencionado, el día 02 de junio la policía militar difundió ante la prensa internacional, despliegues tácticos y protocolos de atención en caso de atentados terroristas con explosivos, armas químicas y biológicas. Estos ejercicios realizados, para los analistas representan una demostración de la capacidad, estado de fuerza y reacción con la cuenta una nación para hacer frente a los riesgos y amenazas que se encuentran latentes en este tipo de eventos, pero también dan ventilar una percepción de inseguridad por parte de los visitantes y la comunidad internacional. Para operar protocolos y estrategias de este tipo se necesita una inversión importante en los recursos humanos, técnicos, logísticos y materiales para la seguridad,la salud y su difusión que aún no se encuentra detallada por las autoridades.

Así que gran parte del turismo que asistirá al evento ya inicia con las cuestiones sobre si serán las manifestaciones callejeras un riesgo para su seguridad.

¿Cómo podría la infraestructura que fue construida con el Mundial en mente afectar el comercio y la inversión extranjera?, ¿La reacción en contra de los gastos de la Copa Mundial puede costar la presidencia a Dilma Roussef en la reelección este otoño?, ¿Qué cambios de política deben, o pueden esperar el mundo antes de los Juegos Olímpicos de verano llegan a Brasil en 2016?
 

Así que hay que mantener la atención en estos y otros temas después de las finales de la Copa del Mundo, que ya se han convertido en parte de la historia que rodea al del deporte.







Alejandro Góngora

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esglobal:DEPORTACIONES INTERNACIONALES: FENÓMENO EN AUMENTO


04 de junio de 2014;   Lino González;  El Banco Mundial ha publicado un informe en el que se afirma que las deportaciones de migrantes han aumentado en los últimos meses en todo el mundo. A continuación, ofrecemos algunos de los países con más deportaciones en 2013.   ARABIA SAUDÍ
   
Fayez Nureldine/AFP/Getty Images
Inmigrantes ilegales esperan con sus pertenencias a ser transportados por la policía a un centro de internamiento en Riad (noviembre 2013).
   
Cifras: en enero de 2014 las autoridadescomunicaron que en torno a 250.000 inmigrantes en situación de irregularidad habían sido expulsados del país durante los tres meses previos. La campaña de deportaciones, afirmaron, continuaría. Esos deportados se sumaban a los cientos de miles de extranjeros -entre 800.000 y 1 millón- que habrían abandonado "voluntariamente" el país en los meses precedentes tras la amenaza de ser deportados por la fuerza.
Contexto: el gran desarrollo de las infraestructuras y los servicios en Arabia Saudí en las últimas décadas ha sido posible gracias al trabajo de millones de migrantes, unos 9 millones en la actualidad, muchos de ellos sin papeles. Esos migrantes irregulares -como ocurre en otros países- han tenido que soportar, en muchos casos, condiciones de trabajo abusivas. Provenientes de países cercanos como Egipto, Yemen, Etiopía, Somalia o Eritrea, y también de países como la India, Pakistán, Bangladesh o Indonesia, los inmigrantes ilegales en el retrógrado reino saudí han visto como desde 2012 se ha venido implementando una campaña de redadas, detenciones y deportaciones periódicas. Según algunos análisis, las autoridades saudíes tendrían en mente conseguir que muchos de los puestos de trabajo ocupados por inmigrantes pasasen a estar ocupados por trabajadores nacionales. Entorno a dos tercios de la población saudí es menor de 30 años y la tasa de desempleo se sitúa en un 12%. Está por ver cuáles son las consecuencias económicas y sociales de esta medida.
Organizaciones de derechos humanos han denunciado el trato recibido por algunos de esos  inmigrantes ilegales antes de ser deportados. Merece una mención destacada la deportación de somalíes. Solo en el primer mes y medio de 2014, habrían sido deportados a Somalia unos 12.000 somalíes, hombres, mujeres y niños queregresan a un país en guerra. Arabia Saudí no ha ratificado la Convención de Ginebra de 1951 que garantiza un sistema de asilo y refugio. En los últimos meses se han producido manifestaciones de trabajadores inmigrantes que protestaban contra las deportaciones masivas, reprimidas con dureza por la policía saudí.

ESTADOS UNIDOS
Cifras: unos 368.000 deportados entre septiembre de 2012 y septiembre de 2013.
Contexto: desde 2009, año en el que comenzó la gestión de la Administración Obama, casi 2 millones de personas han sido deportadas del país. Una cifra sin precedentes históricos en administraciones anteriores. En 2012 se alcanzó la mayor cifra en la historia de Estados Unidos: casi 410.000 personas fueron deportadas, sobre todo a México, El Salvador, Guatemala y Honduras. En cuanto a los menores, el número de deportados está aumentando.
La Administración Obama ha anunciado que en su segunda y última legislatura tiene previsto aprobar la esperada reforma migratoria, una de sus promesas electorales estrella junto con la reforma sanitaria. Organizaciones que defienden los derechos de los migrantes -que están llevando a cabo manifestaciones en las que se están sufriendo algunos arrestos- acusan al actual Gobierno de EE UU de haber criminalizado a estas personas. Según fuentes gubernamentales, el principal objetivo de las deportaciones es expulsar del país a todos aquellos migrantes irregulares que hayan cometido un delito. Las cifras desde 2009 no sostienen ese discurso: solo un 20% de los deportados desde 2009 había cometido un delito mayor. Si durante la Administración de George W. Bush, los casos de deportados cuyo delito más grave era haber cometido una infracción de tráfico era ya elevado, durante los “años Obama” esa cifra se ha cuadriplicado, alcanzando los 193.000. La maquinaria de las deportaciones no se detiene en la frontera sur de Estados Unidos y se traslada a México: entre enero y noviembre de 2013, este país deportó casi 75.000 centroamericanos, más que en el 2012.

UNIÓN EUROPEA
   
Yiannis Kourtoglou/AFP/Getty Images
En la imagen, el mayor centro de detención chipriota, en la ciudad de Menoyia, al sur de la isla.
   
Cifras: en 2013, según Eurostat, entre los 28 países de la Unión Europea -no todos son miembros del Espacio Schengen- se habrían deportado unas 171.000 personas fuera de la Unión. Para ese periodo, no se disponen aún de las cifras de Alemania y Grecia
Contexto: considerando que en 2012 Grecia deportó a más de 16.500 inmigrantes y Alemania a casi 14.000, las cifras al respecto en la UE durante el pasado año habrían sido muy similares a las de 2012, cuando las deportaciones ascendieron a 206.000. En estos números se incluyen las deportaciones de personas que recibieron previamente una orden de expulsión -incluidos los vuelos de Frontex con deportados de varios países europeos- quedando fuera, por tanto, las devoluciones llamadas “en caliente” llevadas a cabo por las fuerzas del orden en fronteras europeas como la de Melilla. Conviene recordar que dichas expulsiones son ilegales: según los tratados internacionales, los estados receptores de inmigrantes tienen la obligación de comprobar, entre otras cosas, si los que llegan son potenciales solicitantes de asilo.
Los países que más deportaciones llevaron a cabo en 2013 fueron Reino Unido, con algo más de 55.000; Francia, unas 20.000; España, algo más de 17.000; Suecia, alrededor de 14.000; y Polonia, sobrepasando ligeramente las 8.000.
A falta de que la Unión Europea decida implementar una política migratoria que responda tanto a los principios europeos como a la realidad demográfica del continente, se han firmado diversos acuerdos con terceros países para delegar el control de las fronteras; con Marruecos y Túnez, por ejemplo, para el control de su frontera sur o con Turquía para el control de su frontera oriental. A cambio de ayudas económicas, la UE consigue así de facto desplazar sus fronteras al sur y al este. Muchas ONG han denunciado que en países como Marruecos -que disminuye o aumenta el control sobre los migrantes en función de sus intereses- el trato que reciben los migrantes no responde a unos estándares de derechos humanos mínimos.
En el proceso legal que finaliza en una deportación, juegan un papel destacado los Centros de Internamiento de Extranjeros, los CIE. Existen en todos los países de la Unión y las organizaciones de derechos humanos han denunciado en repetidas ocasiones que están superpoblados y que en ellos no siempre se respetan los derechos de los internos.

REPÚBLICA DEL CONGO-BRAZZAVILLE
Cifras: los datos oficiales arrojan que 80.000 ciudadanos de la República Democrática del Congo han sido expulsados en las últimas semanas -entre los meses de abril y mayo- de la República del Congo, también conocida como Congo-Brazzavill.
Contexto: según las autoridades de Congo-Brazzaville se ha tomado la decisión de deportar a unos 80.000 congoleños sin papeles para luchar contra el aumento del crimen en el país. A falta de estadísticas que apoyen esa afirmación, lo cierto es que la expulsión de ciudadanos de la RDC - también estarían en la lista de futuros deportados migrantes cameruneses y chadianos, según las autoridades de Brazzaville- resulta sorprendente: ambos países comparten fuertes relaciones históricas y comerciales. Cada día, numerosas embarcaciones cruzan el Río Congo que separa las capitales de ambos países, Brazzaville y Kinshasa. El transporte de los deportados por vía fluvial a través de este río ha sido, precisamente, el método empleado por las autoridades de la República del Congo.
Las autoridades de la RDC se han quejado de algunos métodos empleados por las autoridades del país vecino para llevar a cabo las expulsiones de inmigrantes sin papeles. Además, según algunos testimonios  recogidos por la agencia Reuters, no todos los expulsados por Brazzaville carecerían de documentación.

SUDÁFRICA Y BOTSUANA
   
Desmond Kwande/AFP/Getty Images
Zimbauenses esperan a ser deportados de Botsuana.
   
Cifras: 23.000 zimbabuenses fueronexpulsados de Sudáfrica solo entre enero y abril de 2013. Botsuana habría deportado a unos 62.000 inmigrantes sin papeles de Zimbabue desde 2011. Entre junio y octubre de 2013 Botsuana habría llevado a cabo más de 22.500 deportaciones de zimbabuenses. 
Contexto: desde hace años, Botsuana y Sudáfrica han estado recibiendo miles de ciudadanos de Zimbabue que escapan de la pobreza y la falta de libertades en su país.Aunque resulta difícil saber cuántos migrantes de Zimbabue viven en Sudáfrica, lasestimaciones moderadas establecen una cifra que podría estar entre 1 y 2 millones. En 2009 se comenzó a implementar un proceso de regularización de migrantes, una medida insuficiente según algunas organizaciones. A pesar de las dificultades que encuentran los zimbabuenses deportados cuando regresan a su país (y de la complicada vida que tienen que afrontar en Botsuana y Sudáfrica) el éxodo de estos ciudadanos, según algunas informaciones publicadas en medios africanos, no ha hecho sino aumentar desde el pasado junio, cuando el régimen de Robert Mugabe revalidó su dictadura mediante unas elecciones calificadas de fraudulentas por observadores y oposición. Botsuana ha llegado a construir vallas electrificadas en su frontera con Zimbabue, en teoría para evitar la expansión de enfermedades contagiosas entre los rebaños de ganado.

NIGERIA
Cifras: 22.000 deportados a diversos países durante el verano de 2013.
Contexto: el conflicto abierto entre las autoridades de Abuja y grupos insurgentes, como Boko Haram, al norte del país, motivó que se decretase un estado de excepción en el verano de 2013. En este marco de luchas “contra el terrorismo”, tuvo lugar la deportación masiva de 22.000 inmigrantes procedentes sobre todo de Camerún, Chad y Níger.
En 2012, tras una serie de atentados atribuidos a ese grupo terrorista, las autoridades nigerianas habían procedido ya a un campaña de deportaciones que tuvo como resultado la expulsión de unos 7.000 extranjeros. Las deportaciones masivas han sido, hasta la fecha, una más de las insuficientes medidas contra insurgentes del Gobierno nigeriano para mantener el control de su territorio. Nigeria no es el único país africano que aduce razones antiterroristas para deportar a inmigrantes: alegando motivos de seguridad en relación con su lucha contras las milicias de Al Shabaab, las autoridades keniatas han llevado a cabo una operación de arrestos y detenciones de inmigrantes, sobre todo somalíes. Según Human Rights Watch, decenas de inmigrantes habrían sido deportados en las últimas semanas.
A estas expulsiones de nacionales de otros países, se sumarían en Nigeria algunas deportaciones internas de nigerianos musulmanes que se habrían practicado en el país durante los últimos meses.




Los casos de Malasia e Israel
En los últimos meses, las deportaciones se han situado en los puestos más prominentes de la agenda política y mediática de Malasia e Israel.

A finales del verano de 2013, las autoridades malayas comenzaron una serie de operaciones en todo el país para detener a inmigrantes ilegales con la intención de deportarlos de forma inmediata. Las primeras redadas y arrestos se produjeron en septiembre. Unos 2.500 migrantes ilegales fueron arrestados paso previo a su deportación. Desde el anuncio oficial de la nueva “lucha contra la inmigración ilegal”, se extendieron los rumores de que cientos de miles de migrantes corrían el riesgo de ser expulsados. El crecimiento económico de Malasia en los últimos años ha atraído a personas de Indonesia, Filipinas, Bangladesh, Myanmar o Tailandia. Según las cifras disponibles, los detenidos y deportados hasta la fecha ascenderían “tan solo” a unos pocos miles de inmigrantes. Las operaciones para detener y deportar personas en situación irregular han continuado, al menos, hasta comienzos de 2014, recibiendo una buena cobertura informativa en los medios de comunicación del país.

En Israel, el asunto de las deportaciones comenzó a ocupar portadas de periódicos en junio de 2013, a partir de una noticia sobre los planes del Gobierno Netanyahu para expulsar del país a buena parte de los  inmigrantes africanos ilegales que residen en el país -entre 50 y 60 mil, la mayoría procedentes de Sudán y Eritrea-. La filtración de un documento oficial a un medio de comunicación permitió conocer que el Gobierno israelí había firmado un acuerdo con un gobierno africano -Uganda, según se supo después- para que aceptase a miles de esas personas en su territorio. A cambio, recibiría tanto ayuda económica como técnica. Las autoridades israelíes afirmarían más tarde que dichas deportaciones no serían forzosas pero que su intención era, efectivamente, reducir la población de personas en situación irregular procedentes de países africanos. Israel ya ha construido centros de internamiento para su custodia, incluido uno en mitad del desierto. La aprobación de la ley fue contestada en las calles por manifestaciones multitudinarias de inmigrantes. Israel es uno de los países del mundo que menos concesiones de asilo ha aprobado en las últimas décadas.



ipsnoticias:China proyecta una larga sombra sobre América Latina

Por Jill Richardson

Descarga de contenedores en el nororiental puerto de Pecém, en Brasil. Crédito: Mario Osava/IPS
Descarga de contenedores en el nororiental puerto de Pecém, en Brasil. Crédito: Mario Osava/IPS
BOSTON, 3 jun 2014 (IPS) - En los últimos 15 años, China pasó de ser un socio económico relativamente menor de América Latina a ocupar la primera posición en la balanza comercial de algunas de las mayores economías de la región.
En muchos casos, China desbancó a Estados Unidos de lo que Washington consideraba su propio patio trasero. En su conjunto, las exportaciones latinoamericanas a China crecieron considerablemente a partir del año 2000, con una expansión anual promedio de 23 por ciento .
Sin embargo, este cuadro relativamente optimista oculta el hecho de que en los últimos años ese porcentaje se redujo precipitadamente. En 2012 el crecimiento de las exportaciones a China bajó a 7,2 por ciento.
Gran parte de la contracción se puede atribuir a la caída de los precios de las materias primas. Aunque las exportaciones latinoamericanas a China crecen en volumen, la volatilidad de los precios permitió el estancamiento de su valor, cuando no su caída.
América Latina tiene una fuerte dependencia de la exportación de sus materias primas a China y esto hizo que la región sea vulnerable a las fluctuaciones de precios. Más de 50 por ciento de sus envíos al exterior se limitan a tres sectores: el cobre, el hierro y la soja.
Esta falta de diversificación genera un conjunto de problemas, ya que los precios del cobre y del hierro cayeron en un porcentaje de dos dígitos en los últimos años, mientras los valores de la soja comenzaron a estancarse.
Además, estos tres principales productos de exportación se concentran en Argentina, Brasil y Chile, lo que revela también la falta de diversificación regional en las ventas a China.
Por el contrario, las exportaciones chinas a América Latina crecen tanto en volumen como en valor, sobre todo debido a la diversidad y a la naturaleza relativamente especializada de los productos exportados, en su mayoría provenientes del sector manufacturero, con un fuerte énfasis en la electrónica y los vehículos.
Estas industrias, en comparación con las materias primas, son mucho menos propensas a la volatilidad de los precios.
La consecuencia de esta tendencia es el déficit comercial que se abrió paso entre América Latina y China desde 2011. Aunque el volumen de las exportaciones latinoamericanas va en aumento, la naturaleza fundamental de sus productos socava el crecimiento y genera un problema en la balanza de pagos.
Mientras los precios de los productos básicos sigan a la baja, esta tendencia se mantendrá a lo largo de 2014.
A medida que China continúe superando a Estados Unidos como el principal socio comercial de América Latina, la influencia de Washington en la región podría menguar.
Es probable que la política exterior de la región se rija en el futuro próximo por la mayor dependencia de la demanda china por los productos básicos de exportación latinoamericanos.
China ya empleó su peso económico para disminuir la influencia política de Taiwán en América Latina.
Los nacionalistas chinos ven al pequeño estado insular como una extensión rebelde del territorio chino. Por eso los gobiernos chinos han procurado limitar todo apoyo internacional a la independencia de Taiwán.
Si la Organización de las Naciones Unidas (ONU) o la Corte Penal Internacional alguna vez tratan el asunto, Beijing ya tiene asegurado el respaldo de casi todos los países latinoamericanos.
Algunos de los países de tradición de izquierda en la región se arriman a China por razones políticas, ya que la ven como una alternativa a la hegemonía de Estados Unidos, pero quizás más significativamente es que lo hagan por razones económicas.
Naciones productoras de petróleo – como Venezuela, Brasil y Ecuador – son enormemente dependientes de la economía china, y Beijing ejerce gran influencia en ellos por este motivo. En consecuencia, tienden a seguir el liderazgo chino en el escenario diplomático internacional.
De hecho, un reciente estudio concluyó que cuanto mayor sea el comercio de un país con China, más propenso estará a votar a favor de Beijing en la ONU.
Eso limitará la capacidad internacional para indagar en la situación de derechos humanos china, y podría significar una gran ayuda para aquellos países en conflicto que reciben el apoyo de Beijing, pero no el de Washington.
En última instancia, a medida que China continúa la expansión de su influencia política y económica en América Latina, es posible que Washington se sienta cada vez más ajeno en lo que otrora calificaba como “el patio trasero de Estados Unidos”.
Jill Richardson es investigadora en comunicaciones de la Iniciativa de Gobernanza Económica Mundial de la Universidad de Boston y colaboradora de Foreign Policy In Focus. Actualmente realiza una maestría en Relaciones Internacionales y Comunicación. Este artículo apareció por primera vez en Foreign Policy in Focus.
 
 
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ipsnoticias:La desigualdad está de moda

Análisis de Diana Cariboni

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MONTEVIDEO, 31 may 2014 (IPS) - Las muy contemporáneas novelas medievales del galés Ken Follett transportan a un tiempo en que los ricos lo tenían todo, y los pobres no se tenían ni siquiera a sí mismos.
Esas historias ambientadas en los siglos XII, XIII y XIV reconfortan en cierto modo al lector contemporáneo, rodeado de comodidades, libertades y garantías.
La marca de aquella época era la pobreza. Como dice el propio Follett, “el príncipe más rico vivía peor que, pongamos por caso, un recluso en una cárcel moderna”.
Pobreza y desigualdad no son lo mismo, pero se refuerzan una a la otra. En la pobre Edad Media la desigualdad era terrible: entre la plebe desposeída y los príncipes, señores y miembros poderosos del clero había un vacío social y económico que llevó siglos poblar.
La sociedad del siglo XXI vive bajo el signo de la opulencia. Pero el problema es que los ricos se están haciendo cada vez más ricos, en todo el mundo, y los ejércitos de pobres salen del foso con mucha lentitud y se quedan muy cerca del borde y con un pie en el vacío.
En India, donde viven 1.200 millones de personas, los billonarios se multiplicaron por 10 en la última década. En 2003 poseían 1,8 por ciento de la riqueza nacional y en 2008 ya tenían en sus manos 26 por ciento, indica la organización internacional para el desarrollo Oxfam.
En cambio, la superación de la pobreza extrema en ese país es demasiado lenta: en 1981 había 429 millones de indigentes y en 2010 sumaban 400 millones, de acuerdo al Banco Mundial.
La desigualdad aumenta en todo el mundo, alertan instituciones tan representativas del pensamiento liberal y desregulador como el Fondo Monetario Internacional y el Foro Económico Mundial (FEM).
Según el banco Credit Suisse, 10 por ciento de la población mundial posee 86 por ciento de todas las riquezas, mientras el 70 por ciento más pobre (más de 3.000 millones de personas) cuenta con apenas tres por ciento.
En las encuestas a las elites mundiales sobre riesgos globales que realiza el FEM se resalta la inequidad de ingresos como uno de los principales peligros emergentes.
¿Estaremos volviendo a la Edad Media?
Eso parece imposible. Las clases medias, o los “no pobres”, se siguen engrosando, sobre todo en los grandes países del mundo en desarrollo.
La extrema pobreza se redujo drásticamente desde los años 80 en todo el mundo. En 1981, más de la mitad de la población de los países en desarrollo era indigente. En 2010 esa proporción había bajado a 21 por ciento, según el Banco Mundial.
Pero las brechas de riqueza y de ingresos se ensanchan, también en lugares donde las clases medias están bien asentadas, como Europa y Estados Unidos.
Varios analistas vinculan estas masivas salidas de la pobreza y la percepción pública creciente de la desigualdad con la erupción de descontentos sociales más o menos difusos en países tan distintos como Turquía, Brasil o Chile.
La desigualdad reaparece con fuerza en el siglo XXI, como un fenómeno de nuevas facetas que acompaña al capitalismo globalizado.
En este escenario, América Latina se presenta como una anomalía: sigue siendo la región más desigual del mundo, pero es la única que empezó a cerrar la brecha en los últimos años.
En torno a la desigualdad se reunieron el 22 y 23 de este mes en Santiago 23 periodistas de Chile, Argentina, Bolivia, Brasil y Uruguay, convocados por la agencia internacional de noticias IPS, con apoyo del Ministerio de Relaciones Exteriores de Noruega.
El seminario “Otras caras de la desigualdad: inequidad, corrupción y economía informal en América del Sur” tuvo el propósito de estimular a los periodistas a reportear sobre los núcleos duros del problema, como la debilidad impositiva, la evasión y el peso del trabajo informal o precario.
Expertos de las Naciones Unidas y del mundo académico, activistas por la transparencia, investigadores y dirigentes sociales y estudiantiles expusieron datos, cifras y opiniones como disparadores del debate.
En ese yacimiento de información aparecieron asuntos opacos que podrían explicar el descontento social en la economía más sólida y exitosa de América Latina: Chile.
Por ejemplo: la evasión del impuesto a la renta es de 46 por ciento en el segmento más rico de la población. Y las islas Caimán y Vírgenes Británicas, dos tradicionales paraísos fiscales, están entre los principales países de origen de la inversión extranjera directa en Chile.
La pobreza latinoamericana se redujo a 27,9 por ciento en 2013. En 1990 había llegado a 48,4. Y la indigencia está en un mínimo histórico de 11,5, dijo Martín Hopenhayn, director de la División de Desarrollo Social de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).
Pero hay señales de estancamiento en esos rubros. Y no se ha progresado en la estructura productiva ni en los logros educativos que “constituyen una causa estructural de la desigualdad”, sostuvo.
Además, la región recauda poco y mal, con ingresos tributarios directos que constituyen apenas 4,4 por ciento del producto interno bruto regional, contra ocho por ciento de los indirectos, que castigan desproporcionadamente a los pobres.
Este es un detalle clave, según Hopenhayn, porque la capacidad fiscal puede corregir “las dinámicas desigualadoras del mercado”.
Pero, con todas sus limitaciones, la experiencia de América Latina parece ser inspiradora.
“Nos da la esperanza de que la tendencia mundial de la desigualdad es reversible”, sostiene Oxfam. Es la región del mundo donde los ingresos fiscales crecieron a mayor velocidad en los últimos años, y ese crecimiento se tradujo en gasto social para abatir la inequidad.
Entre 2002 y 2011, la desigualdad de ingresos cayó en 14 de 17 países estudiados, y unos 50 millones de personas ascendieron a la clase media, por lo que, por primera vez en la historia, hay más población en los sectores medios que en la pobreza, indica el Banco Mundial, aunque muchos tengan todavía un pie en el vacío.
Después de tanto tiempo ganando campeonatos de inequidad, América Latina puede ser la región del mundo donde la igualdad marque tendencia. Otros cambios indicarán si es solo una moda pasajera.
 
 
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